Falta menos de un mes para las primarias en Santa Fe y poco a poco van empezando a perfilarse algunas tendencias. Hasta ahora, algo es casi seguro: a no ser que ocurra un milagro o una catástrofe, Cambiemos saldrá tercero y la disputa será entre el Frente Progresista y las distintas versiones del peronismo, que tiene internas. Ambas fuerzas se desmarcan de la alianza PRO-radical y la división en tercios que se dio en la elección de 2015 es reemplazada por un escenario donde la competencia es entre dos, al menos hasta tanto se sepa quién será el candidato del PJ en las generales.

En casi todos los sondeos, el socialista Antonio Bonfatti, que no tiene interna y está subido a toda la maquinaria propagandística del oficialismo provincial y los actos oficiales de gestión (una práctica lamentablemente perpetuada en la política santafesina), encabeza muy palo a palo con la suma de ambos precandidatos del peronismo, Omar Perotti y María Eugenia Bielsa. Tercero está José Corral.

Como era de esperar, el candidato a gobernador de Cambiemos trata de hablar todo lo que puede de inseguridad y nada de economía. En tanto, Perotti y Bielsa también están haciendo mucho hincapié en el delito y el narcotráfico, con críticas a la actual gestión provincial, y algo menos en la cuestión macroeconómica, que ponen siempre en segundo lugar al diagnosticar los problemas, a sabiendas de que el rival es el socialismo.

El senador ni siquiera menciona a su rival de interna, que está empezando a desmarcarse explícitamente, mostrando las diferencias entre ambos y criticándolo con sutileza. Los sondeos, que antes favorecían a la rosarina, hoy los dan parejos, un punto arriba o un punto abajo cada uno según quién mida y quién pague la encuesta.

El Frente Progresista tuvo un grave desliz esta semana en un tema que se relaciona con el eje del delito, la Justicia, y se vio obligado a salir a explicar por qué 195 personas con relaciones con actuales funcionarios o que directamente eran candidatos del oficialismo en estas elecciones estaban a punto de entrar, sin concurso y “por la ventana”, al nuevo organismo de investigaciones complejas que auxiliará al Ministerio Público de la Acusación. La medida intentó ser justificada con argumentos técnicos, pero finalmente fue echada para atrás ante la presión política, social y mediática.

Sello gastado

Por su parte, el sello Cambiemos se devaluó. En Rosario sigue midiendo poco y se estima que la marca lo haga levantar algunos puntos en los comicios, pero el horizonte no es muy optimista para el intendente santafesino, que solo se podría imponer en su tierra, aunque no la tiene fácil. Si le va mal en las PASO, tendrá que hacer un esfuerzo inconmensurable para evitar una sangría de votos de cara a la general, por el uso del “voto útil” o porque mucha gente vota a ganador. La performance del candidato macrista podría representar un duro golpe para las aspiraciones presidenciales de Cambiemos, porque llegaría en junio, arrancando el segundo semestre del año y en uno de los distritos más importantes del país que ganó cómodamente en 2017.

El problema de Corral proviene de que es un candidato radical: no contiene el voto reutemista histórico del PRO en Santa Fe como lo hacía Miguel Del Sel y que quizás podría haber aglutinado Federico Angelini u otro candidato amarillo puro. El elector que se quede en la primaria con él será el más antiperonista y antikircherista. Los otros, los que se perdieron cuando desapareció el Midachi en el radar político local, ya se fueron, probablemente capitalizados por Perotti, un peronista más conservador con inclinación por los sectores agropecuarios y productivos.

Números

Según un amplio muestreo del oficialismo, muy reciente y al que accedió El Destape de forma exclusiva, en la provincia el peronismo llega a los 32 puntos, de los cuales 22 serían de Perotti y 10 de Bielsa. Esta encuesta dice que la fórmula del Frente Progresista encabezada por Bonfatti supera el 30%, mientras el candidato de Cambiemos alcanza el 14%.

También medido de forma provincial, una encuesta de Tele Survey sobre 1200 casos relevados la semana pasada en toda la provincia muestra otro escenario: Bonfatti con 24,9% de intención de voto, mientras que Bielsa reúne 17,3% y Perotti 14,4% (31,7% como frente). Este trabajo difundido por un sector del peronismo es uno de los pocos que mide a Corral todavía competitivo con 24,1%.

En Rosario, el mayor distrito electoral de la provincia, el panorama es particular. Un sondeo de la consultora Innova Opinión Pública de principios de marzo sobre 400 casos en Rosario mostró a Bonfatti con 26%, Perotti con 21%, Bielsa con 14%, y Corral con 16%. El socialista y la arquitecta, en tanto, son los que tienen mejor ratio imagen negativa-positiva, siendo de 58%-53% en el caso del candidato socialista y de 53%-33% en el de Bielsa. Perotti iguala ambas cifras en 47%-46%, y Corral muestra peores números: 46% negativa y 29% positiva.

Otro trabajo que estuvo dando vueltas por la Legislatura provincial y puso a circular un grupo de senadores lo muestra al PJ en Rosario en la categoría Gobernador con 30% (Perotti 16% y Bielsa 14%); al Frente Progresista con 28%; y a Cambiemos con 15%. Casi todos los trabajos muestran que fuera de Rosario, donde a Bielsa la va mejor, Bonfatti y Perotti están más fuertes. Corral, como era de esperar, mide mejor en Santa Fe.

Final cerrado

Algunos, en tanto, ya especulan con lo que pueda pasar en las generales. Se advierte un desenlace cerrado, como lo fue en 2015, cuando se definió sobre el final y por unos pocos miles de votos. Quizás, como mucho, por 3 o 4 puntos.

No será lo mismo si gana la interna del PJ Perotti que si gana Bielsa. Los escenarios serán bien distintos. En especial porque lo que la interna divide, no lo une la general. Y aquí las dos vertientes parecen demasiado distintas como para poder hacer una suma aritmética entre ambos candidatos y especular con que ese sea el caudal de votos del que finalmente compita en junio.

Perotti está empezando a levantar en las encuestas a costa de una constante presencia en medios y un reciente gran despliegue de cartelería de un estilo sobrio pero moderno, con fotos que parecen pasadas por un filtro de Instagram. Es una campaña hecha con muchos fondos y con el uso de la estructura, que confía en conceptos sólidos, tratando de mostrar un candidato firme con capacidad ejecutiva.

Bielsa, en tanto, fiel a su estilo, realiza un proselitismo sin derroche, sin prestarse a la compra de espacios y con mucha presencia física en el espacio público. Crece de a poco en Rosario y le cuesta más en el resto de la provincia. La arquitecta cree en que su fortaleza es ese voto volátil, no aferrado a lo orgánico, de ciudadanos que no están afiliados ni son militantes, y no son fieles a un solo partido en todas las elecciones. Ese sufragio es más impredecible y podría no estar correctamente medido en las encuestas. Habrá que ver si con eso le alcanza, porque sin dudas es una apuesta audaz, pero arriesgada.

En el Frente Progresista creen que ganan la elección con el PJ cerca, pero le tienen más miedo a la rosarina que al rafaelino. Un operador comenta que si el candidato es Perotti, pierde con Bonfatti 37-31%, y tienen medido que sólo la mitad de los votantes de la arquitecta elegirían al senador en la general. Pero si Bielsa gana la interna, aunque la polarizada hoy da 38-29%, puede pasar cualquier cosa.

Creen que para perder, el exgobernador debería estar midiendo más bajo en Rosario, donde afirman que tiene entre 28% y 32% de intención de voto, ya que “está altísimo en todo el resto de la provincia”. Creen que Perotti en Rosario no tiene mucha aceptación, y que para poder emparejar a Bonfatti debería sacarle 10 puntos de ventaja, “hoy algo imposible de pensar”.

“Si gana Bielsa capaz es diferente. El tema es que lo de Bielsa es muy outsider. Hoy lo veo ganando a Bonfatti. Pero todo puede cambiar en 10 minutos”, admite la fuente.

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