La economía argentina mantendrá un sendero de crecimiento constante hacia el año próximo de la mano del programa de austeridad fiscal que lleva adelante el Poder Ejecutivo, aunque enfrentará un escenario con mayores presiones sobre los precios al consumidor. De acuerdo con una encuesta privada realizada por la agencia Reuters entre 30 economistas locales y extranjeros, la mediana de las proyecciones ubica la expansión del Producto Interno Bruto (PIB) en un 3% tanto para este año como para 2027, aunque con revisiones al alza en las estimaciones de inflación para ambos períodos.
El estudio, relevado entre el 20 y el 24 de julio, anticipa que la inflación anual cerrará 2026 con un promedio del 32,3%, para desacelerarse hacia un 22,3% el año próximo. Ambas cifras representan un incremento respecto del 30% y 21% proyectados en el sondeo previo, reflejando el impacto de los costos energéticos globales por el conflicto militar en Oriente Medio y la persistencia en el rubro de los servicios.
A pesar de ubicarse sustancialmente por debajo de las marcas registradas al inicio de la gestión, la dinámica de precios continúa por encima de la meta de un solo dígito pretendida por el oficialismo. "Una mayor aceleración del crecimiento va a depender de si se empieza a hacer más generalizada la recuperación que hoy está enfocada en pocos sectores", señaló Diego Chameides, responsable de investigación y estrategia del Banco Galicia.
El informe señala que las estimaciones recopiladas durante los últimos días del relevamiento mostraron un sesgo más cauto debido a indicadores de la actividad de mayo más débiles de lo previsto. Mientras los sectores agroexportador, hidrocarburífero y minero sostienen el ingreso de divisas y la expansión agregada, la actividad fabril, el comercio minorista y la gastronomía continúan enfrentando el impacto de costos de financiamiento elevados y un poder adquisitivo que se recupera de forma heterogénea fuera de los centros productivos primarios.
En ese sentido, analistas privados advirtieron sobre el desafío estructural de evitar que el esquema de desarrollo devenga en un modelo disociado entre áreas de alta productividad y el resto del tejido industrial. "El principal desafío es evitar que el país se transforme en una economía de enclave, con dos o tres sectores súper productivos y todo el resto fuera del sistema", afirmó Elisabet Bacigalupo, economista jefe de la consultora ABECEB.
De cumplirse las previsiones consensuadas, el Gobierno alcanzaría en 2027 un tercer año consecutivo de crecimiento económico, una racha de expansión que la economía argentina no registra desde el quinquenio 2003-2008. No obstante, los analistas coinciden en que el tramo final hacia los próximos comicios presidenciales estará condicionado por la estabilidad del mercado cambiario y la capacidad de consolidar la desinflación mientras se desacopla el costo de vida de la volatilidad internacional de las materias primas.
Con información de Reuters.
