Las acciones estadounidenses cerraron en baja este viernes, en una jornada atravesada por la volatilidad que introducen las definiciones cambiantes del presidente Donald Trump respecto a un eventual ataque sobre la infraestructura energética de Irán y la persistencia de un escenario bélico abierto en Medio Oriente. El repliegue bursátil se dio en simultáneo con una suba del petróleo y un nuevo salto en los rendimientos de los bonos del Tesoro, configurando un cuadro de tensión financiera que se profundiza.
El índice Nasdaq Composite cayó un 1,3% y profundizó su ingreso en zona de corrección, mientras que el Dow Jones Industrial Average retrocedió un 1% y el S&P 500 un 0,9%. La tendencia se sostuvo desde la apertura, tras las pérdidas del jueves, y volvió a mostrar la sensibilidad de Wall Street ante la evolución del frente geopolítico.En paralelo, el petróleo retomó la senda alcista. El barril de Brent superó los 104 dólares y el West Texas Intermediate se ubicó por encima de los 97 dólares, con subas superiores al 2% y picos cercanos al 3% durante la jornada.
La persistencia de ataques en la región y las dudas sobre un acuerdo inmediato alimentan la expectativa de interrupciones en el suministro, en particular por las dificultades en el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético global. El movimiento en los activos energéticos no encontró contención en el anuncio de Trump de postergar por diez días, hasta el 6 de abril, una eventual ofensiva sobre instalaciones iraníes. Aunque la decisión introduce un compás de espera, el propio mandatario sostuvo que las negociaciones “van muy bien”, en contraste con el rechazo reiterado de Irán a las condiciones planteadas por Washington. Esa ambigüedad se tradujo en precios que no incorporan un escenario de desescalada inmediata.
El impacto se trasladó con rapidez al mercado de deuda. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años trepó al 4,46%, el nivel más alto desde julio, desde el 3,96% que registraba antes del inicio del conflicto. En el tramo corto, la tasa a dos años alcanzó el 4%, con un incremento cercano a 50 puntos básicos respecto de fines de febrero. La suba de los rendimientos —que se mueven de manera inversa a los precios de los bonos— refleja un cambio en las expectativas de los inversores.
“Tras meses de esperar que la Reserva Federal recortara los tipos de interés este año, los inversores han vuelto a un estribillo conocido: ‘tipos altos durante más tiempo’”, señaló Mike Dickson, jefe de investigación de Horizon. La frase sintetiza el giro en el posicionamiento del mercado frente a un escenario en el que la inflación vuelve a ganar centralidad.
El precio del petróleo
El encarecimiento del petróleo aparece como uno de los principales canales de transmisión. Desde Bank of America, el economista Aditya Bhave advirtió que las disrupciones en el suministro de gas natural, fertilizantes y otros insumos podrían derivar en una presión más amplia sobre los precios. La lectura se completa con las señales provenientes de la Reserva Federal: tras su última reunión, los comentarios de su presidente, Jerome Powell, y de otros funcionarios reforzaron una postura menos proclive a recortes en el corto plazo.
En los últimos diez días, los precios del crudo mostraron variaciones acotadas —con el WTI prácticamente estable y el Brent en leve baja—, pero los rendimientos de los bonos a corto plazo se desacoplaron y avanzaron con fuerza. Esa divergencia sugiere que el mercado comienza a anticipar una política monetaria más restrictiva, incluso sin un nuevo salto inmediato en la energía. Estrategas de Macquarie Group plantearon que, en un escenario de prolongación del conflicto hasta mediados de año, el precio del Brent podría escalar hasta los 200 dólares por barril.
Ese nivel implicaría, según el informe, una destrucción significativa de la demanda global y un traslado directo a los precios de los combustibles, con la gasolina en Estados Unidos acercándose a los 7 dólares por galón, según un informe publicado en Yahoo Finance. Aun cuando ese escenario no es el central —los analistas asignan mayor probabilidad a una resolución en las primeras semanas de abril—, la dinámica actual de precios indica que el mercado no descuenta una salida rápida. Por el contrario, los valores energéticos se mantienen en niveles no vistos desde los primeros meses de 2022, tras la invasión rusa a Ucrania.
En ese contexto, el frente interno estadounidense aporta su propia cuota de inestabilidad. El Senado aprobó un proyecto para financiar parcialmente al Departamento de Seguridad Nacional, en un intento por desactivar el cierre parcial del gobierno federal que afectó el funcionamiento de aeropuertos y servicios clave. La iniciativa, que excluye al área migratoria, deberá ser ratificada por la Cámara de Representantes.
