Triunfo argentino en el Mercosur: acuerdo con Brasil por rebaja de aranceles

En alianza con Uruguay, la política aperturista de Jair Bolsonaro pretendía una disminución de hasta el 50% para el impuesto proteccionista que rige en el Mercosur.  Luego de una serie de charlas gestionadas por Cancillería, se ablandaron posiciones ajenas para terminar de sellar el entendimiento desde Brasilia.

08 de octubre, 2021 | 19.06

Luego de meses de fuertes discusiones, tensión y desplantes diplomáticos, Argentina logró un acuerdo beneficioso al acordar con Brasil una rebaja del 10% para el Arancel Externo Común del Mercosur. En alianza con Uruguay, la política aperturista de Jair Bolsonaro pretendía una disminución de hasta el 50% para el impuesto proteccionista que rige en el Mercosur. Luego de una serie de charlas gestionadas por Cancillería, se ablandaron posiciones ajenas para terminar de sellar el entendimiento desde Brasilia.

El Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto se reunió con su par de Brasil, Carlos França, en la capital del país. Estuvieron acompañados por ministros de Estado y autoridades de ambos gobiernos, con el objeto de conversar sobre los principales temas de las agendas bilateral y regional. Del lado argentino se destacó la presencia de la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Todesca, quien fue oficializada en el cargo luego del enroque con Jorge Neme, que pasó a la vicejefatura de Gabinete.

Durante el encuentro, lograron los consensos necesarios para definir conjuntamente con los demás socios del bloque los alcances y características de la revisión del Arancel Externo Común. Destacaron que se trata de un paso importante hacia el aumento de la competitividad de los Estados Partes y hacia el fortalecimiento de los procesos productivos regionales, que impulsen una inserción beneficiosa de la producción del Mercosur en las cadenas globales de valor.

En ese sentido, convinieron trabajar con Paraguay y Uruguay para la pronta aprobación de una Decisión del Consejo del Mercado Común que permita reducir en un 10% las alícuotas de la mayor parte del universo arancelario, resguardando las excepciones que ya existen dentro del bloque. Con el acuerdo prácticamente cerrado, subrayaron que el entendimiento alcanzado contempla las distintas necesidades de los países miembros, demostrando la "capacidad del Mercosur para avanzar con vocación constructiva hacia la actualización y adaptación de su estructura arancelaria a las condiciones actuales del comercio regional y mundial en forma equilibrada respecto de las capacidades productivas del bloque".

Qué es el arancel externo del Mercosur y por qué es importante

El AEC del Mercosur se cobra al ingreso de mercadería desde fuera de los países del bloque. En promedio es del 12,5%, pero puede llegar hasta un 35% como máximo. Aún así, existen posibilidades para realizar excepciones: los plazos de vigencia permitidos para la rebaja arancelaria se establecen en 12 meses y en algunos casos considerados de urgencia de seis meses. Desde una perspectiva de apertura, hace meses que Brasil y Uruguay insistían en una rebaja muy superior a la que finalmente se impuso.

La postura argentina era clara. El objetivo fue presentar una propuesta mucho más moderada para defender con las excepciones el trabajo intensivo en sectores como automotriz, textil y calzado. De hecho, durante la reunión se hizo hincapié cuando se abordó la importancia de la herramienta de las excepciones para resguardar el trabajo nacional y el empleo argentino. En diversas oportunidades, Argentina hizo explícito su pedido para que la rebaja impositiva debía ser aplicada utilizando una metodología de segmentación del universo arancelario en productos agroindustriales, industriales, bienes de capital, de informática y telecomunicaciones, con cinco eslabones diferenciados entre sí por el grado de elaboración del producto en cada caso, y de allí sale una recomendación de mayores reducciones en insumos y materias primas, y menores reducciones en bienes finales.

Desplantes, polémicas y llamados por teléfono

A principios de julio, el Gobierno de Uruguay comunicó que comenzará a negociar acuerdos comerciales con terceros países, por fuera de la estructura del Mercosur, y desconoció la cláusula de la conformación del bloque que plantea la necesidad de un consenso del resto de los socios regionales. Los países del bloque, Argentina, Brasil y Paraguay, tomaron de muy mala manera el camino que tomó el gobierno Luis Lacalle Pou. Una jugada que terminaría debilitando la postura aperturista.

 A los participantes les generó malestar el apuro de Uruguay por dar a conocer una decisión cuyo debate aún no concluyó y que no fue considerada demasiado inteligente ante la reacción negativa inmediata. Además, la postura rompía con lo trazado en el Tratado de Asunción, un elemento constitutivo para el desarrollo del bloque y las relaciones comerciales.

Pero la tensión no había aflojado con el pasar de las semanas. Hace algunos días, el ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, expresó: "Un día Argentina nos dijo eso: el Mercosur es como es, el que quiera que se retire. Nosotros devolveremos eso a Argentina: el Mercosur se va a modernizar y quien esté incómodo, que se retire".

El escenario marcaba que la negociación estaba rota y el contrapunto era excesivamente público. Para dar vuelta la situación, Cafiero habló por teléfono con el Canciller de Brasil el 28 de septiembre y allí empezó a acercar posiciones. En paralelo, el exjefe de gabinete también almorzó con el canciller de Uruguay, Francisco Bustillo, esta semana. Finalmente -bajo las gestiones conjuntas del embajador Daniel Scioli y el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas- con el viaje a Brasilia se logró descomprimir el conflicto y llegar a un acuerdo que ya celebran los industriales.

La Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA) respaldó el trabajo realizado por el Gobierno para fortalecer el Mercosur y fomentar una agenda común "con nuestros vecinos y socios estratégicos".

"El Arancel Externo Común es algo que nos preocupa como industriales, pero más nos preocupa perder esta herramienta de ir juntos con nuestros socios y que cada país negocie por su lado, sabiendo que se mantienen las excepciones de aquéllos sectores más sensibles", afirmaron en un comunicado. Y concluyeron: "Priorizar el comercio intrazona, y buscar terceros mercados es parte del proyecto, que es importante para que nuestras industrias pymes comiencen a internacionalizar en búsqueda de escala de producción y generación de divisas".  

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