Las consultoras y entidades financieras que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central mantuvieron en 2% la previsión de inflación para julio, pero al mismo tiempo volvieron a recortar las perspectivas de crecimiento de la economía para 2026 y una suba del precio del dólar para diciembre de 2026.. El informe difundido este jueves muestra que el mercado no modificó sus estimaciones sobre la dinámica de los precios para el corto plazo, aunque sí corrigió a la baja la evolución esperada del Producto Bruto Interno (PBI), en un contexto en el que la desaceleración inflacionaria convive con una actividad que todavía no logra consolidar una recuperación sostenida.
El documento fue elaborado con las respuestas de 45 participantes, entre consultoras, centros de investigación y entidades financieras, relevadas entre el 29 y el 31 de julio. Como ocurre en cada edición, el Banco Central aclaró que "los pronósticos vertidos en este informe no constituyen proyecciones propias del BCRA", sino que reflejan las expectativas del mercado respecto de las principales variables macroeconómicas.
El dato que concentra la atención es la expectativa de inflación. Los analistas mantuvieron en 2% la proyección para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio, exactamente el mismo valor que habían previsto en el relevamiento anterior. El grupo de las diez consultoras con mejor desempeño histórico en sus estimaciones fue incluso algo más optimista y ubicó la inflación mensual en 1,9%, una décima menos que en el REM previo. En paralelo, la inflación núcleo —que excluye los precios regulados y los componentes estacionales— fue estimada en 1,8%, también por debajo de la medición anterior.
Las previsiones llegan pocos días antes de que el INDEC publique el dato oficial de inflación de julio y la baja de la inflación está lejos del prometido por el Gobierno cuando lanzó la nueva etapa del programa económico. Desde comienzos de año, la administración libertaria puso el foco en la reducción del ritmo de aumento de los precios como principal indicador del éxito de su política económica. Sin embargo, la evolución de otras variables comienza a mostrar un escenario más complejo que el reflejado únicamente por el índice de inflación.
En efecto, el mismo REM que mantuvo estable la expectativa de inflación volvió a deteriorar las perspectivas sobre la actividad económica. El conjunto de analistas estimó que el Producto Interno Bruto habría caído 0,4% durante el segundo trimestre de 2026 en términos desestacionalizados, una corrección de un punto porcentual respecto del relevamiento anterior. Para el tercer y cuarto trimestre proyectó una recuperación del 1% en cada período, pero aun así redujo la expectativa de crecimiento anual del PBI para todo 2026 al 2,7%, cuatro décimas por debajo de la encuesta realizada el mes pasado. Entre las diez consultoras con mejor desempeño, la previsión también descendió hasta el 2,6%.
Ese cambio resulta significativo porque refleja que el propio mercado, que en los últimos meses acompañó buena parte de las proyecciones oficiales sobre inflación, comenzó a moderar las expectativas respecto de la recuperación de la economía. La desaceleración de los precios aparece acompañada por una revisión menos optimista sobre el nivel de actividad, una combinación que distintos economistas vienen señalando en los últimos meses a partir de la evolución del consumo, la producción industrial y la construcción.
Dólar para 2026
El informe también mantuvo prácticamente sin cambios las proyecciones sobre el mercado laboral. Los participantes del REM estimaron una tasa de desocupación de 7,7% para el segundo trimestre y proyectaron que cerrará el año en torno al 7,5%, cifras similares a las del relevamiento previo.
En materia cambiaria tampoco hubo modificaciones sustanciales respecto del escenario esperado. La mediana de las proyecciones ubicó el tipo de cambio oficial promedio en 1.512 pesos por dólar durante agosto y en 1.652 pesos para diciembre de 2026. Esa estimación implica una variación interanual del 14,1% respecto del cierre de 2025, muy por debajo de la inflación esperada para el mismo período, una característica que el Gobierno considera necesaria para sostener el proceso de desaceleración de los precios, aunque distintos economistas advierten sobre el impacto que puede tener sobre la competitividad externa.
Las proyecciones sobre la tasa de interés también registraron ajustes menores. Los analistas estimaron que la tasa TAMAR promedio de bancos privados se ubicará en 22,4% nominal anual durante agosto y cerrará diciembre en torno al 22,2%, prácticamente sin modificaciones respecto de los últimos relevamientos.
En cuanto al sector externo, el REM proyectó exportaciones por 100.207 millones de dólares para este año e importaciones por 76.773 millones. Aunque ambas variables fueron corregidas levemente al alza, el resultado esperado es un superávit comercial de 23.434 millones, inferior al previsto en la encuesta anterior. La diferencia responde al mayor crecimiento esperado de las importaciones respecto de las ventas externas.
El informe también incluyó las expectativas fiscales. Los participantes estimaron un superávit primario del Sector Público Nacional no Financiero de 15,6 billones de pesos para 2026, una cifra apenas inferior a la proyectada el mes pasado. Ninguno de los analistas consultados espera un resultado primario inferior a los 9 billones de pesos, lo que muestra que el mercado continúa descontando que el Gobierno mantendrá el equilibrio de las cuentas públicas como uno de los pilares centrales de su programa económico.
