La inflación acumulada de un año en Brasil se desaceleró en julio al 4,44 %, retornando al margen de tolerancia fijado por el Banco Central tras haber permanecido durante dos meses consecutivos por encima del límite superior del 4,5 %. Los datos oficiales divulgados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) confirmaron el impacto del sesgo restrictivo sostenido por la autoridad monetaria sobre la marcha de la principal economía de América Latina, en una lectura en línea con las proyecciones generales del mercado.
A nivel mensual, los precios al consumidor avanzaron un moderado 0,07 % en julio, mostrándose por debajo del 0,16 % registrado en junio. La dinámica de precios estuvo caracterizada por un marcado contraste sectorial donde los incrementos observados en los costos de la vivienda resultaron parcialmente amortiguados por una contracción del 0,67 % en la categoría de alimentos y bebidas, la de mayor peso relativo dentro de la canasta con la que se calcula el indicador oficial.
El resultado interanual se ubicó dentro del objetivo del Banco Central de Brasil, cuya meta central se fija en el 3 % con una banda de tolerancia de 1,5 puntos porcentuales hacia ambos lados. La publicación de estos guarismos sigue a la decisión tomada a principios de mes por el comité de política monetaria de recortar la tasa de referencia Selic en 25 puntos básicos por cuarta reunión consecutiva, fijándola en un 14 % pero dejando abierto el rumbo de sus próximas intervenciones.
Pese a la moderación observada en el promedio de julio, los analistas de mercado mantienen la cautela respecto de la trayectoria de precios hacia finales de año. Desde la consultora Pantheon Macroeconomics advirtieron que las presiones latentes impedirán una convergencia duradera hacia la meta del 3 % antes de 2027, estimando que el costo de vida en Brasil finalizará el ejercicio 2026 en torno al 5,0 % antes de ubicarse cerca del 4,0 % el año próximo.
Con información de Reuters
