El gobierno de Javier Milei festejó que, en abril, por fin la inflación se desaceleró luego de once meses. Pero los economistas advierten que la inercia inflacionaria será difícil de frenar y que no hay que esperar que el IPC baje del 2% al corto plazo, ni que empiece con el cero adelante que espera el Presidente al menos por el resto del año.
Este jueves, el Indec reveló que la inflación de abril fue del 2,6%. El dato es bueno en sí mismo, ya que supone la primera baja intermensual del índice de precios desde el 1,5% de mayo del año pasado. Desde ese momento, se aceleró o se mantuvo hasta alcanzar el pico del 3,4% de marzo último.
"RETORNANDO A LA NORMALIDAD. A pesar de los intentos golpistas de la política (y sus socios del círculo rojo) y el shock externo, la inflación retoma el sendero decreciente", celebró Milei en un posteo en su cuenta de X (ex Twitter).
Sin embargo, y acusaciones políticas del jefe de Estado aparte, una cosa es que por fin la inflación se desacelere y otra es que logre romper la inercia inflacionaria subyacente a largo plazo. Es decir, el hecho de que los precios aumenten simplemente por la expectativa.
Por el lado positivo, las consultoras pronostican una nueva baja de la inflación en mayo, más allá de que discrepan en su magnitud (sería del 2,2% para C&T, pero del 2,5% para Analytica). Además, en abril la inflación núcleo (que excluye a los precios regulados y los estacionales) fue del 2,3%, tres décimas más baja que la general.
Del mismo modo, es posible que en mayo comience finalmente a ceder el shock externo de la suba de los combustibles como consecuencia de la guerra en Medio Oriente, ayudado por el congelamiento de precios de YPF. Un factor que durante abril, tal como quedó plasmado en el 4,4% de aumento del rubro transporte, traccionó fuertemente la inflación al alza.
La advertencia de los economistas por la inercia inflacionaria
Pero, por el lado negativo, la inflación es mucho más alta de lo que el Gobierno esperaba para este momento. En primer lugar, el Presupuesto 2026 estipulaba en sus supuestos macroeconómicos una suba de precios del 10,1% para todo el año, pero ya en abril el IPC acumuló 12,3%, superándolo por dos puntos (esto significa, dicho sea de paso, que los aumentos reales que Milei prometió en rubros como las jubilaciones, la salud y la educación se convertirán en nuevos ajustes).
En segundo lugar, la intención del Presidente de que la inflación comenzara con un cero adelante en agosto hace tiempo que luce imposible. De hecho, las consultoras relevadas por el Banco Central en el último REM pronostican que que en agosto la suba de precios será del 1,8%, igual que en octubre próximo.
Así, las consultoras ya no esperan que la inflación perfore el piso del 1% por lo menos en lo que resta de 2026, según advirtieron desde C&T y LCG a El Destape.
Incluso un objetivo más modesto también luce difícil de alcanzar. "Hoy en día cuesta ver que la inflacion rompa el 2% mensual. Tiene que ser muy fuerte el efecto de lo estacional o de la estabilidad", alertó Gonzalo Carrera, economista de Equilibra.
En ese sentido, Carrera añadió que "la tendencia a la inflación está bastante estable" y explicó que "nuestra métrica de inflación sibyacente nos da en torno al 2,4% o 2,5% (mensual). Esa es un poco la velocidad crucero" de la suba de precios".
"Hay una dinámica inercial que es difícil de romper y que va a llevar tiempo. En general, pasar de inflaciones de la zona del 30% anual a un dígito anual lleva años, como pasó con los procesos de Uruguay, Chile o Colombia en los años noventa", cerró el economista de Equilibra.
Hay otros dos datos que sirven de advertencia. Primero, la baja de la inflación núcleo no necesariamente es permanente. En enero pasado, esta había sido del 2,6%, pero en febrero aumentó nuevamente al 3,1%, por encima incluso de la general.
Segundo, el mes pasado explica por qué el Gobierno decidió cancelar la publicación del nuevo IPC en febrero. Según el cálculo del CEPA, de haber utilizado esa metodología el IPC hubiera sido de 2,8%, dos décimas mayor.
