La inflación de alimentos y bebidas mostró una desaceleración en la cuarta semana de mayo, aunque los incrementos acumulados en distintos productos básicos continúan presionando sobre el gasto cotidiano de los hogares. El último relevamiento semanal registró una suba de apenas 0,1% respecto de la semana anterior, un movimiento menor luego del aumento observado en los días previos y que permitió que el promedio mensual de las últimas cuatro semanas descendiera al 2,5%.
El dato semanal estuvo atravesado por comportamientos dispares entre los distintos rubros de consumo masivo. Mientras bebidas e infusiones registraron una suba de 2,5% y las carnes avanzaron 0,9%, los panificados mostraron una caída de 3,1%, lo que terminó compensando buena parte de las alzas registradas en otros segmentos.
El informe indicó que “la inflación semanal se explicó por bebidas (2,5% s/s) y carnes (0,9% s/s)” y señaló que el descenso en panificados actuó como principal factor de contención en la medición general. También se verificaron aumentos en condimentos, que encabezaron las variaciones de la semana con un incremento de 2,7%, seguidos por aceites con 1,5%.
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La desaceleración semanal se produjo además en un contexto de menor cantidad de productos con aumentos de precios. Según el relevamiento, “el porcentaje de productos con aumento retrocede en el margen”, aunque al mismo tiempo las variaciones presentaron una mayor dispersión respecto de la semana anterior, con diferencias más amplias entre rubros y productos específicos.
La moderación de los registros semanales aparece en momentos en que el Gobierno busca consolidar una desaceleración inflacionaria sostenida después de los fuertes aumentos acumulados durante el último año. Sin embargo, los datos sobre alimentos continúan mostrando subas relevantes en bienes de consumo básico que tienen incidencia directa sobre los ingresos de los sectores asalariados y jubilados.
La evolución de las últimas cuatro semanas permite observar que los mayores incrementos se concentraron en productos esenciales de la canasta alimentaria. Los lácteos y huevos encabezaron las subas con un aumento acumulado de 5,5%, seguidos por bebidas e infusiones con 3,6%, aceites con 3,4% y carnes con 2,8%. Panificados y pastas avanzaron 2% en el mismo período.
“El promedio de las últimas cuatro semanas se explicó principalmente por lácteos, carnes, bebidas y panificados”, señaló el informe. La persistencia de aumentos en esos rubros mantiene presión sobre el consumo masivo, en un escenario donde los salarios todavía muestran dificultades para recuperar capacidad de compra frente a la evolución acumulada de precios.
En el caso de las carnes, el comportamiento de mayo volvió a reflejar tensiones en uno de los componentes de mayor peso dentro de la estructura de consumo de los hogares argentinos. Aunque el aumento semanal fue inferior al registrado en otros momentos del año, el acumulado mensual continúa ubicándose entre los principales factores de incidencia inflacionaria.
El pico previo
En la tercera semana de mayo se registró una fuerte aceleración en los precios de los alimentos y bebidas, impulsada principalmente por aumentos en carnes y verduras. Se trata del aumento más importante desde la megadevaluación con la que inició su gobierno Javier Milei. Según el relevamiento difundido este viernes, el rubro avanzó 2,6 % respecto de la semana anterior, en lo que representa un corte en la tendencia de desaceleración que el Gobierno pretende mostrar después del corte de tendencia de abril.
El dato rompe con las dos semanas previas, en las que las variaciones habían sido nulas o negativas. La suba estuvo explicada en más de la mitad por el comportamiento de las carnes, que registraron un incremento semanal de 4,5%, y por las verduras, con un salto de 7,7%. Ambos rubros se ubicaron por encima del promedio general y volvieron a presionar sobre el índice de alimentos, un componente sensible por su peso en el consumo cotidiano y su impacto en los sectores de menores ingresos.
El informe señaló que “más de la mitad del alza semanal se explicó por el alza de Carnes (4,5% semanal), que subió por encima del promedio”. También indicó que “lo mismo ocurrió con verduras (7,7% semanal) que también incidió fuerte en el índice general”. Detrás de esos incrementos quedaron otros rubros con aumentos más moderados pero igualmente por encima de la inflación semanal registrada en las últimas mediciones. Los productos de panificación, cereales y pastas avanzaron 2,2%, mientras que los productos lácteos y huevos subieron 1,5%.
La dinámica semanal aparece en un contexto en el que el Gobierno busca asegurar la desaceleración inflacionaria como principal ancla política y económica. Sin embargo, la evolución de los alimentos continúa mostrando movimientos abruptos, incluso en semanas en las que otros componentes del índice general exhiben una variación más contenida. La suba de carnes, además, se produce luego de varios meses de relativa estabilidad en mostradores, sostenida en parte por la caída del consumo interno y el deterioro del poder adquisitivo. El relevamiento sostuvo que “el porcentaje de productos con aumento fue del 16%, en línea con las semanas anteriores”, aunque aclaró que “las variaciones de precios presentaron menor dispersión y menor presencia de valores extremos respecto a la semana anterior”. El dato implica que, aun sin una expansión masiva de remarcaciones, determinados productos con fuerte incidencia en la canasta alimentaria alcanzaron incrementos suficientes para empujar el promedio semanal.
En términos mensuales, la inflación promedio de las últimas cuatro semanas se mantuvo en 2,7%. Allí también los alimentos mostraron presiones concentradas en algunos segmentos específicos. “La inflación promedio de las últimas cuatro semanas se explicó principalmente por lácteos, carnes y bebidas”, indicó el informe. Entre los principales aumentos acumulados en ese período se destacaron los productos lácteos y huevos, con una suba de 7,7%, seguidos por aceites, con 4,6%, bebidas e infusiones, con 3,6% y panificados, cereales y pastas, con 1,9%.
