Puede que la selección de Senegal haya sido despojada de su título africano, pero ofrece al continente la mejor esperanza de éxito en la Copa del Mundo que comienza en pocos días.
Senegal derrotó a Marruecos en la polémica final de la Copa Africana de Naciones de enero, coronándose campeón por segunda vez, pero posteriormente fue sancionado por abandonar el terreno de juego en protesta por un penal pitado en su contra justo antes del final del partido.
Sus rivales desaprovecharon la oportunidad y Senegal acabó ganando 1-0 en la prórroga, pero semanas después la confederación le dio el título a Marruecos.
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Ahora Senegal está impugnando la decisión del comité disciplinario de la Confederación Africana de Fútbol, pero no se espera un fallo sobre su apelación hasta después de la Copa del Mundo, donde Senegal tiene grandes esperanzas de dejar huella.
Pocas selecciones africanas clasificadas para la Copa del Mundo han contado con una plantilla más fuerte y amplia que la de Senegal este año, lo que ofrece la posibilidad real de otro gran logro para el continente en el torneo.
Marruecos hizo historia en Qatar hace cuatro años al convertirse en el primer equipo africano en llegar a las semifinales, pero Senegal cree que puede llegar más lejos.
"No tenemos nada que temer de otras naciones", insiste El Hadji Diouf, exfutbolista africano del año. "Antes, la gente siempre decía que los países africanos no pasarían la primera ronda, pero ahora la diferencia se está reduciendo mucho y Senegal tiene muchas posibilidades de avanzar y ganar el torneo".
Diouf fue la figura clave de Senegal en 2002, cuando su equipo dio la sorpresa al alcanzar los cuartos de final en su debut en la Copa del Mundo, en el torneo que fue organizado conjuntamente por Japón y Corea del Sur.
Eso incluyó una sorprendente victoria 1-0 sobre la vigente campeona, Francia, en el partido inaugural en Seúl. Más de dos décadas después, ambos equipos reanudarán esa rivalidad en su primer encuentro del Grupo I en Nueva York el 16 de junio.
En el ambiente flota la narrativa del amo colonial contra la antigua posesión.
El atractivo del partido se ve reforzado por el hecho de que Senegal podría contar con hasta 12 jugadores nacidos en Francia en su plantilla, entre ellos el centrocampista Pape Gueye, el portero Edouard Mendy y el capitán Kalidou Koulibaly.
"Siempre es un placer jugar contra Francia. Es un país que conocemos bien", dijo el entrenador Pape Bouna Thiaw, quien se mudó a Francia a los 17 años. "Para mí, es mi segundo país. En 2002 nos fue bien, pero este no será un partido fácil".
Pero si Senegal logra sorprender de nuevo a los ahora bicampeones del mundo, buscará aprovechar ese estímulo y avanzar en el torneo, dando un nuevo impulso al fútbol africano.
"Si pierdo aunque sea un segundo la fe en que puedo ganar el Mundial con Senegal, dimitiré", añadió el entrenador.
Con información de Reuters
