La actividad económica creció 4,4% en 2025, una cifra menor a la proyección que el gobierno de Javier Milei había difundido cuando firmó el acuerdo con el FMI. De acuerdo con datos del INDEC, el crecimiento estuvo impulsado por rubros extractivistas, mientras que la industria manufacturera evidenció un comportamiento más débil. En un contexto de crisis económica, el desempeño industrial refleja tensiones estructurales que condicionan la recuperación.
Durante 2025, la actividad económica registró una mejora general, según los datos oficiales. Sin embargo, ese crecimiento no fue homogéneo entre sectores. Mientras algunas ramas lograron traccionar la recuperación, otras —en particular la industria— mostraron dificultades para sostener el ritmo. De hecho, los indicadores que construyen el PBI registraron su segunda desaceleración trimestral consecutiva.
Según las estadísticas oficiales, el PBI recuperó las caídas de los dos años previos. Valuado en dólares, el país generó unos US$ 680.663 millones aproximadamente.
La industria, siempre por detrás
El informe reveló que el avance estuvo explicado principalmente por sectores vinculados a recursos naturales y servicios, dejando en evidencia una estructura productiva cada vez más desequilibrada. En este contexto, la industria manufacturera quedó rezagada, afectada por la caída del consumo interno, la pérdida de competitividad y el impacto de la crisis económica sobre los costos.
Para el cuarto trimestre de 2025, el PBI aumentó 0,6% en términos desestacionalizados respecto al tercer trimestre del año y 2,1% a nivel interanual. Entre los componentes de la demanda, el mayor aumento se observó en las exportaciones, con 10,9% interanual. Por el lado de los sectores de actividad, se destacan el incremento en intermediación financiera (17,2%), agricultura, ganadería, caza y silvicultura (16,1%) y pesca (10,6%).
El comportamiento de la industria fue uno de los puntos más sensibles. A pesar del crecimiento general de la actividad económica, el sector cayó 5% contra el mismo trimestre del año anterior.
Entre los factores que explican este desempeño se destacan:
- La retracción del mercado interno, clave para la producción manufacturera.
- El aumento de costos, especialmente en energía y financiamiento.
- La mayor apertura a importaciones, que presiona sobre la producción local.
El impacto de la crisis en la estructura productiva
La menor inversión productiva y las dificultades de acceso al crédito limitaron la capacidad de expansión del sector industrial. Esto generó un círculo de bajo crecimiento que impacta tanto en la producción como en el empleo.
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En contraste, otros sectores lograron adaptarse mejor al contexto, lo que explica el crecimiento agregado de la actividad económica pese a las debilidades industriales. Para el último trimestre del año, el valor agregado del sector agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 16,1% con respecto a igual período del año anterior, el sector pesca registró un aumento interanual de 10,6% y explotación de minas y canteras ascendió 8,1%.
El balance de 2025 deja en evidencia que el crecimiento de la actividad económica convive con problemas estructurales. La falta de dinamismo de la industria no solo limita la generación de empleo de calidad, sino que también afecta la sostenibilidad del crecimiento a largo plazo.
