La posibilidad de que Argentina mejore su calificación crediticia en el corto plazo sigue condicionada por un factor central: la acumulación de reservas internacionales. Así lo planteó la agencia Fitch Ratings, que si bien reconoció avances recientes en materia macroeconómica, mantiene una evaluación cauta sobre la sostenibilidad financiera del país, según consigna la agencia de noticias financieras Bloomberg.
La agencia de rating destaca que el gobierno de Javier Milei logró dos mejoras en su nota desde fines de 2024, alcanzando la categoría CCC+, todavía varios escalones por debajo del grado especulativo. Según Todd Martínez, codirector del grupo de deuda soberana de las Américas en la calificadora, el programa económico mostró resultados en algunos frentes: “impresionantes” en la reducción de la inflación y el ordenamiento fiscal.
Sin embargo, la evaluación de riesgo que hace la institución no se modifica al ritmo necesario para el equipo económico que lidera el ministro Luis Caputo. La agencia señala que el punto crítico sigue siendo la capacidad del país para fortalecer su posición externa. “La acumulación de reservas es la pieza que falta”, sostuvo Martínez. Y agregó: “Para dar el siguiente paso hacia la calificación B-, nos gustaría ver que el gobierno compre dólares más que suficientes para pagar su deuda y, además, crear un colchón financiero para el futuro”.
El diagnóstico de Fitch pone el foco en el balance del Banco Central y en la capacidad de sostener los dólares que se logren incorporar. En lo que va del año, la autoridad monetaria habría sumado alrededor de 3.500 millones de dólares en reservas, en línea con el objetivo oficial de acumular entre 10.000 y 17.000 millones durante 2026. No obstante, el interrogante no es solo cuánto se compra, sino cuánto se retiene.
Ese punto aparece como una de las principales preocupaciones de los inversores, en un contexto donde el acceso a los mercados internacionales de deuda continúa limitado. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, evitó avanzar con nuevas emisiones externas en las condiciones actuales, al tiempo que aseguró que existen fuentes de financiamiento identificadas para cubrir los vencimientos más próximos, sin precisar detalles.
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Sigue el riesgo
La tensión entre acumulación de divisas y necesidades de pago se refleja en los indicadores de riesgo. Los diferenciales de la deuda soberana se mantienen en niveles elevados, aproximadamente el doble de lo que el Gobierno considera consistente con una normalización del acceso al crédito. En ese escenario, la estrategia oficial busca evitar un mayor endeudamiento mientras intenta consolidar el frente fiscal, pero la restricción externa continúa condicionando los tiempos.
Desde la mirada de Fitch, una eventual mejora en la nota dependerá no solo de la acumulación de divisas sino también de la reducción de las necesidades financieras de corto plazo. “Muchos tenedores de bonos, tanto actuales como potenciales, podrían considerar esta situación y estar más dispuestos a prestar a Argentina a un menor costo, lo que mejoraría la disponibilidad de financiamiento”, explicó Martínez en relación a la posibilidad de una gestión de pasivos que alivie los vencimientos inmediatos.
Los compromisos, en ese sentido, son significativos. Argentina enfrenta pagos de bonos en moneda extranjera por cerca de 4.200 millones de dólares en julio, mientras que las obligaciones totales en divisas podrían alcanzar los 20.800 millones en 2027, incluyendo capital e intereses, según estimaciones del mercado. A esto se suman los vencimientos con el Fondo Monetario Internacional, que rondan los 3.700 millones de dólares este año y 7.800 millones el próximo.
En este contexto, la acumulación de reservas aparece atravesada por un dilema: si los dólares se utilizan para cumplir con los pagos, el stock no crece; si se prioriza la acumulación, se requiere financiamiento adicional para afrontar los vencimientos. Fitch advierte sobre esa dinámica y plantea una condición explícita: “Argentina sigue siendo un país con un alto grado de vulnerabilidad y necesita fortalecer sus reservas o contar con una póliza de seguro para obtener una mejor calificación”.
“El objetivo del gobierno para este año es probablemente suficiente para lograr una mejor calificación, pero solo si esas reservas no se utilizan de inmediato para el servicio de la deuda”, indicó Martínez, lo que vuelve a poner en discusión la consistencia entre metas y restricciones. A la vez, la incertidumbre sobre las fuentes de financiamiento futuro sigue presente. “Creemos que este gobierno siempre encontrará la manera, pero para llegar a la calificación B- necesitamos saber de dónde podrían provenir esos fondos en los próximos años, por lo que sería importante tener claridad sobre estas fuentes de financiación”, añadió.
Otras agencias comparten parte de este diagnóstico. S&P Global Ratings también remarcó la necesidad de acumular reservas como condición para mejorar la calificación, mientras que Moody's Ratings sostuvo que el eje sigue siendo el equilibrio externo. En palabras de su analista Jaime Reusche: “En el caso de Argentina, la prioridad siempre es la balanza de pagos”.
