Reservas negativas, deuda y guerra: el combo que expone las inconsistencias del modelo Milei

Las reservas netas alcanzaron el nivel negativo más alto de la serie y la compra de divisas no logra cubrir los compromisos externos. El conflicto en Irán suma incertidumbre y evidencia la debilidad estructural del esquema económico.

12 de marzo, 2026 | 00.05

La fragilidad externa de la economía argentina vuelve a quedar expuesta frente a un escenario global cada vez más incierto. Aunque en los primeros meses del año el Banco Central logró recomponer parcialmente las reservas brutas, la situación estructural sigue siendo delicada: según la metodología del Fondo Monetario Internacional, las reservas netas se ubicaron en -16.800 millones de dólares, el nivel negativo más alto de la serie. En ese contexto, el país debe afrontar vencimientos de deuda que superan los 72.000 millones de dólares hasta el tercer trimestre de 2027, una carga que mantiene abierta la vulnerabilidad frente a eventuales shocks externos.

La mejora reciente en las reservas se explica más por factores financieros que por un fortalecimiento genuino del frente externo. Durante el primer bimestre de 2026 las reservas brutas crecieron cerca de 5.000 millones de dólares. Sin embargo, al descontar pasivos y obligaciones —como encajes bancarios, swaps, préstamos “repo” y compromisos con organismos internacionales— el resultado es un rojo profundo. “La compra de divisas fue insuficiente para acumular las reservas que se requieren para cubrir los vencimientos de deuda pública con organismos internacionales y acreedores privados”, advirtieron desde CIFRA-CTA.

El panorama se vuelve todavía más incierto si se combina esta debilidad estructural con el contexto internacional. La guerra en Irán elevó la volatilidad financiera global y amenaza con reorientar los capitales hacia activos considerados “seguros”, un movimiento que históricamente perjudica a economías emergentes con alta dependencia del financiamiento externo, lo que haría aún más difícil amortiguar un posible “cisne negro internacional”.

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Reservas: frágil escenario local

Pese a la aparente calma luego de las elecciones legislativas de octubre pasado y el “efecto Trump”, el Gobierno nacional no logró el regreso pleno a los mercados internacionales de crédito, limitando el financiamiento externo a organismos internacionales y préstamos “Repo” con bancos globales. A la par, modificó la política cambiaria según el objetivo de acumular entre 10.000 y 17.000 millones de dólares este año. En este escenario se sumado ahora el conflicto bélico en Irán que amenaza con agravar la situación en varios frentes.

Al respecto, durante el primer bimestre de 2026, las reservas brutas crecieron casi 5.000 millones de dólares explicado sobre todo por el aumento del precio del oro, los “Repo” y el incremento de encajes por depósitos en dólares. Sin embargo, al 23 de febrero, las reservas netas (surgen de restar las brutas: encajes en dólares, el swap con China y Estados Unidos, las obligaciones con organismos internacionales, los “Repo”, los desembolsos del FMI, la garantía de depósitos) se hundieron  más de 16.000millones de dólares. ¿Qué implica esto? “Demuestra que la compra de divisas fue insuficiente para acumular las reservas que se requieren para cubrir los vencimientos de deuda pública con organismos internacionales y acreedores privados”, según advirtieron los economistas Leandro Amoretti y Pablo Manzanelli del CIFRA-CTA

El “efecto Trump” – la intervención de Estados Unidos frenó a la corrida cambiaria y fortaleció políticamente al gobierno- permitieron el inicio de una nueva burbuja especulativa y el ingreso de divisas a las arcas del Banco Central por la vía del endeudamiento, en especial de las empresas y gobiernos subnacionales, lo que a su vez llevó a incrementar los encajes bancarios por la expansión de los depósitos en dólares.

Sin embargo, los especialistas explicaron que, pese al cambio de tendencia en la acumulación de las reservas brutas, “resulta insuficiente para avanzar en la resolución de la brecha externa que está fuertemente presionada por los vencimientos de la deuda externa y la elevada demanda de dólares por aumento de las importaciones, del déficit de turismo y de la fuga de capitales al exterior”. En detalle, los vencimientos de capital e intereses que tiene el gobierno de Milei entre 2026 y el tercer trimestre de 2027 ascienden a más de 72.000 millones de dólares según la Balanza de pagos del INDEC, incluyendo los compromisos de la deuda externa pública (55.000 millones) y de la privada (17.000).

En este escenario, siguiendo la metodología del FMI, las reservas netas se ubican en el mayor nivel negativo de la serie: -16.865 millones de dólares.

Desde este punto de vista, en el marco del acuerdo con el FMI, en lugar de acumular reservas se tendió a desacumularlas. “Esta pérdida de reservas netas en el primer bimestre de 2026 profundiza la tendencia que se observó desde mediados de 2024, cuando se inició un período que con sus más y sus menos se reflejó en un deterioro del superávit comercial, la acentuación del déficit de servicios y la aceleración de la fuga de capitales al exterior”, plantearon los especialistas.

El “bonus” de la incertidumbre global

El panorama futuro se presenta cuanto menos complejo debido también a la elevada demanda de dólares para atesoramiento. A este cuadro se suma la incertidumbre global por la guerra en Irán, que incentiva la salida de capitales. 

Respecto a esto, desde que se liberaron los controles cambiarios para las personas físicas en el marco del acuerdo con el FMI en abril del año pasado, la compra neta de divisas para atesoramiento acumuló un total de 35.601 millones de dólares (entre abril de 2025 y enero de 2026), lo que equivale a un promedio mensual de 3.560 millones de dólares que es el más elevado de los promedios mensuales del primer cuarto del siglo XXI.

En cuanto al contexto global, desde CIFRA analizaron que la crítica situación local y la elevada demanda de dólares “se agrava ante el estallido de la guerra en Irán que aumenta la incertidumbre global y puede generar el redireccionamiento de los capitales hacia activos seguros, lo que suele traducirse en la reversión de los flujos de capitales desde los países subdesarrollados a los centrales”.

De continuar en el tiempo, coincidiría con un segundo semestre a nivel local que, por la menor oferta de divisas “puede incrementar la fragilidad que exhibe la economía argentina” para enfrentar shocks externos. “La moneda está en el aire”, cerraron.