Con Milei, la informalidad alcanza al 70% de los jóvenes y son los pobres los que más horas trabajan

La crisis empuja con fuerza la informalidad en jóvenes, una franja electoral que estuvo emparentada con Javier Milei en 2023. El 32% de esos trabajadores viven en hogares pobres.

20 de marzo, 2026 | 16.28

En el cuarto trimestre del 2025, la tasa de informalidad fue del 43%, lo que supone que 4 de cada 10 trabajadores se encuentran en empleos que no están cubiertos por la legislación relevante, sea laboral, impositiva y de la seguridad social. Sin embargo, al profundizar sobre el universo laboral paralelo al registrado, las cifras son aún peores para un segmento social emparentado con La Libertad Avanza en las últimas elecciones presidenciales: siete de cada 10 trabajadores jóvenes son informales.

Así se desprende de un informe elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL), perteneciente al Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Según el estudio, el 32% de esos trabajadores informales viven en hogares pobres y un 27% se encuentran en situación de vulnerabilidad ante la pobreza.

Con Milei, la juventud es informal

Los indicadores revelan que siete de cada 10 trabajadores entre los 16 y 24 años son informales, lo que revelan las dificultades que experimenta este grupo para ingresar en el mercado del trabajo. Los jóvenes experimentan una tasa de informalidad significativamente más alta que otros grupos etarios. En el tercer trimestre de 2025, ésta era de 67,4%, casi 24 puntos porcentuales más elevada que la tasa global.

En el mismo orden, los trabajadores entre los 45 y 64 años (60 años en el caso de las mujeres) son quienes experimentan la tasa de informalidad más baja, con 34,2%, seguida por el grupo entre los 25 y 44 años (42,2%) y el del 65 años y más (57,8%). Esto es, la mayor incidencia de la informalidad se da tanto al comienzo como al final de la vida laboral. Cabe destacar que la mayoría de los trabajadores informales residen en el Gran Buenos Aires. 

Esta tasa de informalidad –que alcanza valores idénticos registrados en el segundo trimestre del 2008- hace 17 años que mantiene valores muy elevados. Y si se toma la situación de nuestro país entre nueve países de América Latina –región caracterizada por la informalidad y precariedad laboral- Argentina se encuentra en el cuarto lugar, detrás de Chile, Brasil y Costa Rica.

Además que sus salarios son los más bajaos de la escala de remuneraciones del mercado, la ausencia de aportes previsionales compromete el futuro de estos trabajadores. El deterioro del empleo está directamente vinculado con la crisis económica. La caída de la actividad y el ajuste en las empresas generan un terreno fértil para la expansión de la informalidad.

Pobres que trabajan más

Casi en paralelo a la difusión de la tasa de desocupación por parte del Indec, el gobierno nacional anunció el cierre definitivo del programa Volver al Trabajo de la Anses, la última mutación del esquema de asistencia social que llegó a nuclear a más de 1,3 millones de personas. La medida, que entrará en vigencia en abril, implica el cese del pago de la transferencia mensual de $ 78.000 para unas 900.000 personas. Según fuentes oficiales del Ministerio de Capital Humano, la decisión responde al cumplimiento del plazo de 24 meses fijado al inicio de la gestión para este tipo de asistencia.

En lugar de la asistencia directa, el Estado implementará un sistema de vouchers de capacitación laboral, eliminando la intermediación de organizaciones sociales y vinculando el recurso público exclusivamente a la formación demostrable.

Este miércoles, el presidente Javier Milei señaló en medio de un discurso que las personas tienen "un límite", que es "el trabajo". Y profundizó: "Ustedes no pueden trabajar más que 24 horas por día. Es más, si lo quisieran hacer, no lo podrían hacer por mucho tiempo. Es decir, porque tarde o temprano van a colapsar con la restricción física de su cuerpo humano". A ese punto parece llevar su gobierno a los trabajadores.

De acuerdo a un informe de la organización Futuros Mejores, solo el 7,9% de las personas pobres en edad de trabajar están desempleadas. El 59% de las personas pobres en edad de trabajar en Argentina ya tienen trabajo, en construcción, en comercio y en industria, e igual son pobres. Otro 18% son amas de casa; mujeres que están cuidando. El 60% de las trabajadoras de casas particulares son pobres y el 60% de los hogares monomarentales también.  La gente “pobre” con infinito tiempo disponible es la excepción, no la norma.

Las cifras que repasa el documento demuelen el mito del "esfuerzo", ya que las personas pobres trabajan un promedio de horas semanales superior a las personas no pobres (41,8 horas y 40,2 respectivamente). En ambos casos, la mayoría trabaja en relación salarial (78% de los ocupados sobre línea de pobreza y 69% de los que se encuentran bajo la línea). ¿Y que hace la diferencia? La formalidad. En los trabajadores pobres, la formalización es sólo del 41% y en los no pobres del 82%.