Las compras de argentinos al exterior mediante el sistema courier continúan acelerándose al calor de la apertura comercial impulsada por el gobierno de Milei y ya alcanzan una dimensión comparable con una parte importante del consumo que antes se realizaba en comercios locales. En junio, las importaciones de particulares por el sistema puerta a puerta crecieron 73,8% interanual y marcaron un nuevo récord histórico de 125 millones de dólares. El monto ya representa el equivalente al 40% de las ventas de indumentaria, electrónica, artículos deportivos, decoración, muebles y juguetes realizadas en los más de 70 shoppings que releva el INDEC, un fenómeno que coincide con el retroceso del consumo en esos centros comerciales durante el acumulado del año.
Los datos surgen de un informe de la consultora Analytica, elaborado sobre la base de estadísticas oficiales del INDEC, que muestra cómo la flexibilización de las importaciones para pequeños envíos comenzó a modificar los hábitos de consumo y a desplazar parte de la demanda hacia plataformas y comercios del exterior, en un contexto en el que la actividad comercial doméstica continúa mostrando dificultades para recuperar los niveles previos al ajuste económico.
El trabajo señala que durante junio las compras vía courier alcanzaron los 125 millones de dólares, siete millones por encima del récord anterior registrado en abril. Para Analytica, se trata de un "nuevo máximo histórico que superó el pico anterior de US$118 millones de abril", consolidando una tendencia que se profundizó durante los últimos meses. El crecimiento adquiere otra dimensión cuando se lo compara con las ventas del comercio formal. Según la consultora, "las importaciones a través de los servicios postales representan el 40% de lo que se vende en indumentaria, artículos deportivos, electrónicos, amoblamientos, decoración y juguetes en los más de 70 centros comerciales que releva el INDEC en la encuesta de centros de compras de todo el país, cuando en 2024 era menos del 10%".
MÁS INFO
La comparación expone la velocidad con la que crecieron las compras al exterior desde que el Gobierno amplió las facilidades para el ingreso de mercadería mediante courier y redujo diferentes restricciones a las importaciones. A comienzos de 2025, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) elevó hasta 50 kilos el peso máximo permitido para los envíos, mientras que se mantuvo el esquema que permite importar paquetes de hasta 3.000 dólares y establece una franquicia de hasta 400 dólares sin pago de derechos de importación ni tasa de estadística, aunque continúa aplicándose el IVA.
La expansión también queda reflejada en el acumulado anual. Durante el primer semestre, las importaciones realizadas por particulares alcanzaron los 643 millones de dólares, un incremento del 104,2% respecto del mismo período del año anterior. En apenas seis meses, el volumen comprado desde el exterior quedó solamente 251 millones de dólares por debajo del total registrado durante todo 2025, cuando las operaciones habían sumado 894 millones.
Para Analytica, una parte de este fenómeno responde a la evolución del salario medido en dólares. El informe sostiene que "esta nueva tendencia alcista que comenzó a verse en los últimos cuatro meses, posiblemente esté vinculada a la recuperación del salario en dólares gracias a la estabilidad del tipo de cambio".
Sin embargo, el mismo trabajo introduce un matiz que refleja la situación del poder adquisitivo en el mercado interno. Mientras los salarios ganaron capacidad de compra en dólares por el atraso cambiario, los ingresos continuaron perdiendo terreno frente a la inflación local. La consultora indicó que el sueldo del sector privado registrado "acumuló una suba del 21,4% entre noviembre y mayo pasado, mientras que en términos reales se contrajo un 2,7% en el mismo período". Esa combinación permite acceder con mayor facilidad a productos importados cotizados en dólares, pero no necesariamente mejora la capacidad de consumo dentro del mercado doméstico, donde los ingresos continúan condicionados por el incremento del costo de vida y por una recuperación desigual entre sectores.
Los datos del INDEC sobre centros de compras muestran precisamente ese contraste. Aunque en mayo las ventas totales medidas a precios constantes crecieron 11,9% respecto del mismo mes del año anterior, el acumulado entre enero y mayo todavía registró una caída de 2,1% frente al mismo período de 2025. El comportamiento revela que la recuperación mensual todavía no alcanza para compensar el retroceso registrado durante los primeros meses del año. Al mismo tiempo, parte del consumo que vuelve a aparecer encuentra como destino plataformas internacionales y servicios de courier, en lugar de los comercios establecidos en el país.
La evolución resulta especialmente significativa porque el universo de bienes que lidera las compras al exterior coincide con algunos de los rubros más importantes para los centros comerciales: indumentaria, electrónica, artículos deportivos, decoración, muebles y juguetes. En esos segmentos, la diferencia de precios generada por el tipo de cambio y por la reducción de barreras para importar comenzó a modificar las decisiones de compra de una parte de los consumidores.
La apertura comercial constituye uno de los ejes centrales de la estrategia económica del Gobierno. Desde el inicio de la gestión, el Ministerio de Economía impulsó la reducción de restricciones para importar bienes finales bajo el argumento de aumentar la competencia, contener los precios internos y ampliar la oferta disponible para los consumidores. Ese esquema produjo un crecimiento sostenido de las compras individuales al exterior, pero también abrió interrogantes sobre su impacto en la actividad comercial y en la producción nacional. Las cámaras empresarias de distintos sectores vienen advirtiendo que el aumento de las importaciones coincide con una demanda interna todavía debilitada y con márgenes cada vez más estrechos para competir frente a productos ingresados desde otros mercados.
En ese contexto, el avance del sistema courier adquiere un peso que hace pocos años parecía marginal. En 2024, las compras realizadas mediante servicios postales equivalían a menos del 10% de las ventas registradas en los shoppings relevados por el INDEC. Dos años después, esa proporción se cuadruplicó hasta alcanzar el 40%, reflejando un cambio de escala en las modalidades de consumo. La apreciación del peso abarató las compras externas para quienes cuentan con ingresos formales, mientras numerosos sectores del comercio local enfrentan costos crecientes vinculados con alquileres, tarifas, salarios e impuestos que limitan su capacidad para trasladar reducciones de precios al consumidor.
