La cantidad de empresas que operan con trabajadores registrados continúa reduciéndose durante la gestión de Javier Milei. De acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), procesados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre noviembre de 2023 y abril de 2026 dejaron de existir 28.262 empleadores registrados, mientras que en el mismo período se perdieron 341.396 puestos de trabajo formales. Solo durante abril desaparecieron 1.814 empresas y se destruyeron otros 1.555 empleos registrados.
Las cifras se suman a otro relevamiento elaborado por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), que muestra un escenario similar. Ese informe señala que entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 el empleo registrado en unidades productivas cayó desde casi 9,9 millones de trabajadores hasta poco más de 9,5 millones, al tiempo que la cantidad de establecimientos empleadores pasó de 513.650 a 485.909. El resultado fue la pérdida de 369.463 puestos de trabajo registrados y el cierre de 29.741 unidades productivas.
Los dos estudios, elaborados de manera independiente y sobre períodos parcialmente diferentes, coinciden en describir un proceso de reducción del entramado empresarial y de retracción del empleo formal que acompaña la recesión iniciada tras el programa de ajuste fiscal y monetario implementado por el Gobierno nacional desde diciembre de 2023.
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El fenómeno no se limita a la disminución de puestos de trabajo. La desaparición de empresas implica una pérdida de capacidad productiva, de inversión acumulada y de redes comerciales que suelen requerir varios años para reconstruirse. Al mismo tiempo, la menor cantidad de empleadores reduce las posibilidades de reincorporación laboral para quienes pierden su empleo formal.
La evolución del mercado laboral acompañó el comportamiento de la actividad económica durante los primeros meses del actual gobierno. La fuerte contracción del consumo, la paralización de la obra pública, el freno en la inversión y la reducción del mercado interno golpearon especialmente a los sectores más intensivos en mano de obra.
El informe de la UNDAV sostiene que "el deterioro del empleo registrado durante 2024 afectó principalmente a los sectores más sensibles a la caída de la actividad y del gasto público, destacándose la construcción, la industria manufacturera y diversos servicios". La construcción fue uno de los rubros más afectados por la decisión oficial de interrumpir la mayor parte de las obras públicas nacionales. Esa política impactó sobre empresas constructoras, contratistas, proveedores de insumos y miles de trabajadores vinculados directa o indirectamente con la actividad.
La industria manufacturera también acumuló sucesivas caídas en los índices de producción publicados por el INDEC durante buena parte de 2024 y 2025. Diversas ramas industriales registraron menores niveles de utilización de la capacidad instalada, caída de ventas y suspensión de inversiones, un escenario que derivó en despidos, retiros voluntarios y cierres de plantas.
Los servicios tampoco quedaron al margen del proceso. Comercios, empresas de transporte, logística y actividades vinculadas al consumo masivo enfrentaron un mercado interno debilitado por la pérdida del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones. Durante 2025 comenzaron a observarse algunos indicadores de recuperación en determinadas actividades. Sin embargo, los informes advierten que esa mejora resultó insuficiente para compensar las pérdidas acumuladas desde el inicio de la gestión.
La UNDAV señala que "si bien durante 2025 y 2026 se observó una recuperación parcial en algunas actividades, esta resultó insuficiente para revertir las pérdidas acumuladas". El estudio agrega que "el mayor dinamismo del empleo se concentró en la explotación de minas y canteras, reflejando una recuperación heterogénea y una estructura ocupacional cada vez menos intensiva en la generación de empleo formal".
Ese comportamiento responde principalmente al desarrollo de proyectos vinculados a Vaca Muerta y a la minería del litio y el cobre, actividades con elevados niveles de inversión pero con una capacidad relativamente limitada para absorber mano de obra en comparación con sectores como la industria o la construcción. Como consecuencia, el crecimiento de esos rubros no logró compensar la destrucción de empleo registrada en actividades de mayor intensidad laboral.
Uno de los aspectos centrales de los informes es el cambio que comienza a observarse en la composición del mercado laboral. Mientras disminuye el empleo asalariado registrado, aumenta el trabajo independiente bajo distintas modalidades, especialmente el monotributo.
Según la UNDAV, "durante el actual gobierno se profundizó la precarización laboral, no solo a través de la informalidad, sino también mediante la sustitución de empleo asalariado protegido por formas más precarias de inserción laboral". El informe agrega que "mientras el empleo registrado en los sectores privado y público acumuló caídas de 2,6 y 2 puntos porcentuales, respectivamente, entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, el trabajo independiente bajo la modalidad de monotributo registró un fuerte crecimiento, consolidando un proceso de deterioro en la calidad del empleo".
