La actividad industrial atraviesa un escenario de retroceso y cautela, según se desprende del último informe de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADIEEL). El relevamiento correspondiente al primer trimestre de 2026 evidencia una caída en los niveles de producción, un uso contenido de la capacidad instalada y una dinámica laboral que empieza a mostrar signos de debilitamiento. En paralelo, las expectativas para los próximos meses no terminan de consolidar un horizonte de crecimiento.
El informe, elaborado a partir de un muestreo representativo de empresas del sector —con predominio de firmas de baja tensión (35%), electrónica (29%), energía (23%) e iluminación (13%)—, refleja un desempeño heterogéneo, aunque con una tendencia predominante a la baja. “El 61% de las empresas registró una disminución en sus niveles de producción, con una contracción promedio del 39%”, señala el documento. Solo un 19% de las compañías logró incrementar su actividad, mientras que el 20% restante se mantuvo sin cambios.
Este deterioro en la producción se viene reflejando en la utilización de la capacidad instalada. Según CADIEEL, el 32% de las empresas operó en un rango de entre el 41% y el 60% de su capacidad, lo que indica un nivel intermedio pero lejos de los picos de actividad. A su vez, una proporción significativa se ubicó en niveles bajos, lo que refuerza la idea de un aparato productivo funcionando por debajo de su potencial. “En conjunto, esto refleja un uso contenido de la capacidad productiva, sin señales claras de expansión de la actividad”, advierte el informe.
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El impacto también alcanza al empleo. Si bien más de la mitad de las empresas (52%) mantuvo su dotación sin cambios, el dato relevante es el aumento en la proporción de firmas que redujeron personal, que alcanzó el 42%. En contraste, solo un 6% reportó incrementos en sus plantillas. “La dinámica general continúa evidenciando dificultades para sostener y generar puestos de trabajo”, sostiene CADIEEL, en un contexto donde la actividad aún no logra estabilizarse.
En materia de comercio exterior, el informe detecta un leve incremento en la cantidad de empresas exportadoras, que alcanza al 58% del sector. Sin embargo, este dato convive con una participación limitada en términos de volumen: “El 67% de las firmas destina hasta el 10% de su producción al mercado externo”. Los costos aparecen como la principal barrera para ampliar la inserción internacional, especialmente en un contexto de apreciación cambiaria y presión sobre los márgenes.
En términos de producción, el 45% de las empresas prevé mantener sus niveles actuales, mientras que un 29% anticipa una mejora y un 26% estima una nueva caída. Este equilibrio entre expectativas positivas y negativas da cuenta de un escenario sin una dirección clara. El informe indica que “el 35% de las firmas espera un aumento en las ventas y un 32% vislumbra una mejora en la demanda interna”, lo que sugiere un leve repunte del optimismo comercial. Sin embargo, estos indicadores conviven con un nivel de inversión acotado: solo el 32% de las empresas planea realizar inversiones, frente a un 68% que no tiene previsto expandirse. Entre los motivos, se destacan la caída en las ventas y la incertidumbre económica y política.
Las exportaciones, por su parte, presentan un comportamiento equilibrado en las expectativas: el 39% de las empresas cree que se mantendrán sin cambios, otro 39% anticipa una disminución y apenas un 22% proyecta un aumento. Esta distribución refuerza la idea de un sector que no encuentra todavía condiciones favorables para ampliar su presencia en el exterior. En cuanto al empleo, las previsiones tampoco son alentadoras. El 68% de las empresas apuesta a sostener su plantilla actual, pero un 29% prevé reducir personal y solo un 3% estima incorporar trabajadores.
