El panorama para el entramado productivo es crítico, con caída del empleo y empresas que cierran todos los días. En este escenario, el economista Diego Coatz sostuvo que la industria nacional atraviesa un proceso de deterioro que impacta de lleno en la clase media. "Estamos hablando de que se pierden nueve empleos por hora", sentenció el especialista, tras precisar que en el último año se destruyeron 42.000 puestos formales y que, al sumar el empleo directo e indirecto, la cifra asciende a 75.000 vacantes menos.
Para Coatz, el país está ingresando en lo que denomina la "trampa latinoamericana", un escenario donde el sector informal, caracterizado por bajos salarios y escasa productividad, "se va comiendo como Pacman al sector formal". El economista proyectó una caída industrial del 1,5% para 2026 y argumentó que la estabilidad macroeconómica sin crecimiento destruye el empleo de calidad.
Si bien el Índice de producción industrial (IPI) del Indec mostró un crecimiento interanual del 5% en marzo, los analistas piden cautela. Este repunte se dio sobre una base de comparación extremadamente baja: un desplome del 21% en marzo de 2024. De hecho, la industria todavía se ubica un 13% por debajo de los niveles de marzo de 2023 y un 10% por debajo de los registros de 2022.
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Un sector fragmentado
Los datos de utilización de la capacidad instalada, que alcanzó el 59,8% en marzo, revelan una fuerte fragmentación: mientras sectores como la refinación de petróleo (86%) y las industrias metálicas básicas (73,3%) muestran dinamismo, otros vinculados al consumo interno y la inversión están en niveles alarmantes. La metalmecánica apenas operó al 40% de su capacidad, afectada por la menor producción de maquinaria agrícola y electrodomésticos.
Coatz explicó que los rubros más golpeados son los intensivos en mano de obra. A este escenario interno se suma la presión internacional por la sobreproducción de China, que envía productos a "precios de remate" hacia la región ante el cierre de mercados en Europa y Estados Unidos. "No se puede competir contra subsidios o contra quienes no pagan impuestos", advirtió sobre el impacto del contrabando y el atraso cambiario.
Con este estado de situación, el especialista concluyó que, si bien el orden fiscal es importante, no es sustentable sin volver a dinamizar la construcción, el comercio y la industria, motores esenciales para que la recuperación llegue a "sentirse en la calle"
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Escepticismo oficial y el rol del Estado
Dentro de este escenario catastrófico para gran parte de la industria, en el sector pyme prima el escepticismo respecto a herramientas como el "súper RIGI" (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones). Empresarios señalan que esta medida apunta solo a unas 1.500 grandes empresas, dejando de lado a las pequeñas y medianas que generan el 70% del empleo y de las cuales ya cerraron 26.000 en los últimos dos años.
La preocupación se extiende al vaciamiento de instituciones estratégicas: más de cien empresarios se manifestaron recientemente en defensa del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que perdió más del 43% de su financiamiento real desde 2023. El INTI es considerado un "socio tecnológico" indispensable para que las pymes puedan certificar estándares de exportación y competir en sectores como minería y energía.
