La actividad económica volvió a caer en abril y borró el repunte de marzo que agrandó Milei

La industria y el comercio profundizaron su caída en abril. La energía y los recursos naturales siguen maquillando el desastre económico. Pese a que el Gobierno intenta vender un relato de recuperación, los datos describen un escenario más sombrío.

26 de mayo, 2026 | 19.35

Tras el rebote de marzo, la actividad económica no logra salir de la fase de estancamiento. Según el último Índice General de Actividad publicado por la consultora Orlando Ferreres & Asociados, abril cerró con una variación interanual del 0,0%, interrumpiendo el crecimiento previo.

Además, se registró un retroceso mensual desestacionalizado del 0,7%, un número compuesto por sectores que se mueven de forma dispar, dejando a la industria manufacturera en un escenario crítico.

El freno de abril: estancamiento y caída

El nivel general de actividad económica se moderó de forma notable durante abril. Tras una suba revisada al alza en marzo, la medición desestacionalizada de la consultora Orlando Ferreres registró una contracción del 0,7% respecto al mes anterior. Este comportamiento oscilante refleja las dificultades para consolidar una recuperación sostenible en el mercado interno.

Con este resultado, el primer cuatrimestre del año acumula una baja de 0,3% en comparación con el mismo período del año anterior. Los analistas advierten que la economía local se mueve actualmente a "dos velocidades", abriendo una marcada brecha entre los sectores que logran expandirse y aquellos que continúan deprimidos.

La industria manufacturera y el comercio lideran el retroceso

En el centro de la crisis económica, la industria manufacturera se afianza como uno de los sectores más rezagados. El sector fabril registró una caída anual de 2,0% en abril, acumulando una contracción del 2,5% en lo que va del año. Los componentes internos muestran caídas severas: la producción automotriz se desplomó un 17,5% y los despachos de cemento retrocedieron un 13,1%.

Por su parte, el comercio mayorista y minorista anotó la peor performance del mes con una baja interanual del 2,4% y un rojo acumulado del 3,1%. Ambas ramas sufren el impacto directo del menor poder adquisitivo familiar y la caída en el consumo masivo.

Los sectores que evitan una caída mayor

La parálisis general no fue total gracias al empuje de los sectores vinculados a la energía y los recursos naturales. Minas y canteras se expandió un 7,3% anual impulsada por la producción récord en Vaca Muerta. Asimismo, el sector de electricidad, gas y agua trepó un 7,2% debido a un incremento del 7,7% en la demanda residencial e industrial. El agro también aportó una suba del 3,6%, aunque la ganadería sufrió una retracción del 11,9% por retención de hacienda.

Hacia adelante, los especialistas de Orlando Ferreres, de tinte conservador y ortodoxo, señalan que las condiciones macroeconómicas muestran signos de ordenamiento. La clave para que la actividad económica general inicie un cambio de tendencia reside en la desaceleración de la inflación.

Una baja constante de precios permitiría una recomposición real en los ingresos de las familias y un repunte en la confianza del consumidor. De consolidarse este esquema, el arrastre de los sectores energéticos y extractivos podría traccionar finalmente a la golpeada industria y al comercio.