Superbowl: el héroe del fútbol americano al que admiraba Maradona

El mejor jugador de fútbol de la historia tenía debilidad y respetos por los deportistas. Así fue como también forjó una admiración por uno de los ídolos máximos de la historia de ese deporte.

07 de febrero, 2021 | 00.05

Una de las tantas cosas que siempre llamó la atención sobre Diego Maradona fue el respeto y la admiración que le demostraba a los deportistas de otras especialidades. Desde Usain Bolt hasta Roger Federer pasando por el motociclista Valentino Rossi o la patinadora Nora Vega. En medio de este desparramo de estrellas del deporte, Diego también mostró su fanatismo por una figura del fútbol americano. Un héroe del único fútbol que se juega con las manos y que estuvo en cuatro Superbowls.

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“Yo quiero ser Peyton Manning”, lanzó Diego en una entrevista con Nicolás Baier, periodista de Diario Olé en 2009. No fue un comentario más. “Me gusta mucho el fútbol americano, los lunes no me pierdo un partido. Son partidos largos, me gustan las jugadas, es estrategia pura. Les puedo robar alguna”, se sonrió. Y ahí disparó: “Quiero ir a ver un partido de Manu Ginóbili, uno de Fútbol Americano, quiero conocer a Tiger Woods... Si Obama me deja entrar...”

Desde el 25 de junio de 1994, cuando la enfermera Sue Carpenter lo tomó de la mano y lo sacó de la cancha en esa fatídica caminata durante el partido contra Nigeria, a Diego Se le cerraron las puertas de Estados Unidos. Por haber dado positivo en el control antidoping de efedrina, el país que más consumo de cocaína tiene en el mundo le negó la visa sistemáticamente. Pasaron las administraciones de Bill Clinton, George Bush Jr, Barack Obama y Donald Trump. El momento en el que más cerca estuvo de volver fue, justamente, con el último presidente republicano. En 2018 Matías Morla hizo tratativas con la embajada estadounidenses para que pueda volver a ingresar. Para esos días, Diego le dio una entrevista a Telesur, la cadena venezolana de televisión, y ante una consulta dijo: “Yo creo que Donald Trump es un chirolita”. Por supuesto, acceso denegado.

El “ídolo” de Diego, Peyton Manning, no es un hombre alejado a Donald Trump. En 2017 se especuló con una posible candidatura al Senado estadounidense de la mano del partido republicano. ¿Por qué es tan importante Manning? Porque es considerado uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Fue un verdadero héroe del Superbowl. Mariscal de campo (para los que no siguen el deporte, es el que marca la jugada y lanza la pelota) durante 17 años. Debutó en 1998 y se retiró en 2015. Ganó dos títulos, uno con Denver Broncos, luego de una severa lesión y otro con Indianapolis Colts en 2006. Ahí fue donde Diego se enamoró. Manning, en esa franquicia, fue cinco veces mejor jugador de la liga: 2003, 2004, 2008, 2009 y 2013. Todo esos logros, en el deporte más importante de Estados Unidos, lo extrapolaron hasta llegar a ser tentado para la política. Sin embargo, el mismo jugador lo descartó.

La relación de Donald Trump con el fútbol americano es cercana. Los principales aliados del deporte para el ex mandatario estuvieron en el Fútbol Americano, deporte favorito de la base de votantes del exmandatario. Nueve dueños de equipos contribuyeron, al menos, con casi 8 millones de dólares al comité de inauguración del presidente en las elecciones de 2017. El que más plata aportó fue Robert Kraft, dueño de los New York Patriots, equipo en el cual brilló el archirival del ídolo de Diego: Tom Brady, la leyenda del deporte, que ganó seis títulos, rompió todos los recórds y fue elegido el mejor jugador de la liga tres veces. Su rivalidad con Manning es considerada una de las mejores en la historia del fútbol americano. Se enfrentaron, al menos, una vez por temporada, excepto en 2002, 2008 y 2011.

Tras el retiro de Manning, Brady acrecentó su leyenda. Este domingo buscará su séptimo anillo de campeón. Lo hará contra los sorprendentes Kansas City Chief del talentoso Patrick Mahomes. Esta vez llegó al partido definitorio con la camiseta de los Tampa Bay Buccanners, la franquicia que ganó solo un anillo en 2002. En ese equipo estaba Martín Gramática, el único argentino en jugar -y ganar- en la NFL. Curiosamente, lo hizo en el uno de los dos puestos en el que solo se puede usar el pie. Ese día, en la premiación, su foto oficial fue con la celeste y blanca con la 10 en la espalda.

 

 

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