Tras el boicot generalizado al plan de Infantino, la FIFA canceló el plan para privatizar el Mundial

La FIFA anunció la suspensión definitiva del proyecto FIFA Forward Enterprise tras el rechazo masivo de UEFA, Concacaf, AFC y críticas internas.

31 de julio, 2026 | 21.01

La FIFA decidió dar marcha atrás y cancelar el proyecto FIFA Forward Enterprise, una iniciativa que proponía abrir la puerta a inversores privados para participar en el negocio comercial del Mundial. Esta medida llegó apenas cuatro días después de que se presentara el plan, debido a una rebelión sin precedentes dentro del mundo del fútbol y una amenaza de Boicot de la UEFA.

El plan fue rechazado tajantemente por la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática (AFC), mientras que la Conmebol prefirió mantenerse al margen y solicitó aclaraciones sobre el alcance y la gobernanza de la propuesta. Además, surgieron duras críticas internas que complicaron aún más la continuidad de la iniciativa.

El comunicado de la FIFA 

En un comunicado oficial, la FIFA reconoció que “tras escuchar atentamente todas las opiniones, quedó claro que el proyecto ha generado divisiones que, independientemente del nivel de apoyo recibido, ya no están alineadas con el objetivo que se planteó desde un principio”.

El propósito original del proyecto era fortalecer económicamente a las 211 asociaciones miembro, con especial foco en aquellas naciones con menos recursos. La FIFA aseguró que sólo avanzaría si contaba con el respaldo mayoritario de las federaciones y tras consultas con el Consejo de la FIFA y las confederaciones continentales.

Sin embargo, la resistencia creció rápidamente. La UEFA, la voz más crítica, calificó el plan como un “ultimátum” y amenazó con retirar a sus selecciones de futuras competiciones organizadas por la FIFA si seguía adelante. La Concacaf se sumó al rechazo y la AFC advirtió que no se alcanzaría el consenso necesario para continuar.

El proyecto contemplaba la creación de una sociedad comercial valorada en 20.000 millones de dólares, donde inversores privados adquirirían cerca del 20% a cambio de una inyección de aproximadamente 4.200 millones de dólares. La FIFA conservaría el control total sobre la organización y la gobernanza del fútbol, y prometía un bono extraordinario de 20 millones de dólares para cada asociación miembro a principios de 2027 para impulsar el desarrollo.

En ese contexto, la Conmebol, liderada por Alejandro Domínguez, optó por no alinear su postura con Europa y pidió información detallada sobre la estructura y efectos del proyecto. La entidad afirmó que “las decisiones comerciales y financieras deben estar siempre al servicio del fútbol y nunca por encima de su esencia”.

Amenaza de boicot de la UEFA y más presiones

Pero la presión no se limitó a las confederaciones. Dentro del círculo íntimo del presidente Gianni Infantino también surgieron voces críticas. Carlos Cordeiro, asesor principal y ex titular de la Federación de Estados Unidos, renunció con una carta contundente: “Vender una participación permanente en el activo más preciado del fútbol para recaudar 4.200 millones de dólares no tiene sentido. Es hipotecar el futuro del fútbol sin una justificación convincente”.

Por su parte, Kevin Lamour, director de operaciones de la FIFA, afirmó que la administración no estaba al tanto del proyecto y lo definió como “el proyecto de una sola persona”, refiriéndose a Infantino. Además, agregó que el personal se sintió “engañado” durante la elaboración del plan.

Entre los inversores se destacaba el hermano del yerno de Donald Trump.

Las críticas trascendieron el ámbito deportivo. El primer ministro británico, Andy Burnham, calificó la propuesta como “escandalosa” y remarcó que “el Mundial no es un producto” y que “el fútbol pertenece a los aficionados, no a los inversores”.

Ante esta presión global, la FIFA optó por frenar la iniciativa para evitar una fractura institucional mayor. El organismo sostuvo que su objetivo es “unir y hacer crecer el fútbol” y por eso “esta propuesta no seguirá adelante”.

Finalmente, la entidad anunció que buscará reconstruir consensos con las federaciones y confederaciones en los próximos días, con la intención de impulsar el desarrollo del fútbol mundial, especialmente en aquellos países que más lo necesitan.

Este episodio marcó un precedente inédito para la FIFA, ya que por primera vez desde la llegada de Infantino en 2016, una iniciativa estratégica promovida directamente por él fue retirada tras una rebelión coordinada de diversos actores del fútbol global.