Niños y niñas de diferentes edades llegan apresurados a una cancha de fútbol en el sur de la capital ecuatoriana, Quito, para entrenar, motivados por los logros deportivos de su mayor referente, el mediocampista Moisés Caicedo, y el sueño de que algún día puedan jugar una Copa Mundial como su ídolo.
Los niños, de entre 5 y 16 años, están entrenando desde el año pasado en una de las academias Niño Moi 23 en el peligroso barrio de Guamaní, un proyecto de Caicedo y su familia que busca alejarlos del riesgo de las drogas y la delincuencia y generar un impacto social en las comunidades en situación de vulnerabilidad del país.
El gobierno de Ecuador ha reconocido casos de reclutamiento de niños y adolescentes por parte de bandas criminales en medio de pobreza extrema, la imposibilidad de acceder a educación y actividades complementarias, así como la falta de oportunidades laborales y la ubicación territorial de sus familias.
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"El deseo de Moisés es que los niños tengan esa oportunidad de practicar fútbol, de asimilar al deporte como una profesión, una forma de vida para ellos y sus familias", dijo a Reuters Galo Rodríguez, director deportivo de las 38 academias Niño Moi 23, ubicadas en varias ciudades de Ecuador, incluida Galápagos.
"Quiere darles (a los niños) ese espacio, las herramientas para que puedan desarrollarse en un mejor entorno", añadió.
Caicedo, centrocampista del Chelsea y figura clave de la selección ecuatoriana, en pocos días disputará su segundo Mundial tras comenzar su carrera en una cancha de tierra en un humilde barrio de Santo Domingo.
El centrocampista ha reconocido momentos "amargos" durante su niñez por carencias económicas y las dificultades que enfrentó para acceder a una escuela de fútbol para su formación.
"Los mejores futbolistas salen de los lugares bajos, Moisés es un ejemplo de ello, entonces la idea es ir entrando a los lugares que hay muy poca afluencia del deporte formativo como tal", dijo el presidente de las academias Niño Moi 23, Marcos Caicedo, al medio Primicias la semana pasada.
Al menos 1.500 niños, niñas y adolescentes entrenan actualmente en las academias. El mediocampista espera contar con un equipo de fútbol propio y que las escuelas de formación sean el puente para que los talentos se proyecten a nivel nacional e internacional.
"Todos los chicos sueñan con estar en un equipo profesional, luego sueñan con salir al exterior y ser un referente internacional y, obviamente, con un Mundial, esa es la cereza del pastel", reconoció Rodríguez. "Ojalá que de aquí salgan muchos".
En su quinta participación en una Copa Mundial, la selección sudamericana debuta en el Grupo E el 14 de junio contra Costa de Marfil en Filadelfia, antes de enfrentarse a Curazao en Kansas City el 20 de junio y a Alemania en Nueva Jersey, cinco días después.
Con información de Reuters
