El belga Tim Merlier reafirmó su estatus como el sprinter dominante del Tour de Francia al ganar la duodécima etapa el jueves, su tercera victoria en la carrera de este año tras un final dramático de la etapa de 179,1 kilómetros entre Nevers y Chalon-sur-Saône.
El ciclista del Soudal-Quick Step, que el miércoles se había quedado a las puertas de la victoria en Nevers, logró evitar una grave caída a unos 400 metros de la meta, en la que se vieron implicados el colombiano Fernando Gaviria y otros corredores, y se impuso al neerlandés Olav Kooij, del Decathlon CMA CGM, y a su compatriota Jasper Philipsen, del Alpecin-Premier Tech.
"Creo que mi radio no funcionaba y no me enteré del ataque tardío antes de la subida, en el que participaron 20 corredores", explicó Merlier.
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"Jasper Stuyven sufrió un pinchazo, pero mantuvimos la calma y yo tenía un buen día. Hoy me centré mucho en los corredores que ayer se quedaron encerrados. Encontré un hueco y lancé el ataque. Fue el tipo de llegada que más me favorecía", agregó.
La victoria se suma a las anteriores de Merlier en Burdeos y Bergerac y supone el sexto triunfo de etapa en el Tour de este ciclista de 33 años.
El esloveno Tadej Pogacar, del UAE Team Emirates-XRG, conservó sin problemas el maillot amarillo, manteniendo una ventaja en la general de más de tres minutos y medio sobre el bicampeón Jonas Vingegaard.
Anteriormente, Baptiste Veistroffer había lanzado una escapada en solitario tras unos 25 kilómetros y más tarde se le unieron tres corredores, pero el pelotón fue neutralizando poco a poco la escapada.
Un ataque posterior de un grupo de 14 ciclistas en los últimos 35 kilómetros tampoco logró ganar terreno de forma decisiva, ya que el pelotón los alcanzó a 24 kilómetros de la meta, antes de que la etapa se encaminara hacia el esperado sprint final.
(Escrito por Karan Prashant Saxena en Bengaluru; editado en español por Carlos Serrano)
