La escalada bélica en Oriente Medio paralizó al mundo del deporte, con atletas que quedaron varados en medio del conflicto y traslados que debieron cambiar sus rutas para tomar un camino seguro a su destino. En este contexto, Qatar es uno de los territorios de mayor incertidumbre, tanto que puso en pausa indeterminada sus competencias locales a tan solo semanas de que se dispute la Finalissima en el Estadio Lusail.
El año pasado, se anunció que el estadio que fue sede de la final de la última Copa del Mundo iba a volver a recibir a la Selección Argentina para el enfrentamiento con España el próximo 27 de marzo, pero la situación actual pone en duda que dicho encuentro pueda llevarse a cabo. Si bien todavía no está confirmado que el partido vaya a cancelarse o cambiarse de sede, lo cierto es que hay contratos de por medio que hacen que mudar o suspender la gran final sea la última opción para las federaciones.
Y es que los contratos incluyen una cláusula de fuerza mayor que hace que sea posible cancelar el partido a causa del conflicto bélico, un seguro que cubre tanto la organización como indemnizaciones millonarias para patrocinadores y señales que hayan vendido pauta. Ahora bien, el problema es que los montos son enormes, por lo que una cancelación llevaría a una demanda en cadena que podría terminar en un escándalo financiero para los organismos rectores, es decir, para la Conmebol y la UEFA.
A esto se suma que Qatar es el principal financista del trofeo, por lo que cambiar la sede significaría devolver los depósitos que la nación oriental abonó para contar con las estrellas de los campeones de América y Europa, con Lionel Messi y Lamine Yamal como máximos referentes por cada lado. A pesar de esto, desde España se ofrecieron tanto el Santiago Bernabéu como el Camp Nou para el encuentro, pero la localía española no sería bien recibida por la AFA.
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Por si fuera poco, la UEFA va en contra de las aspiraciones de la Real Federación Española de Fútbol, ya que no tiene planes de aprobar que se mude el evento a sus propias tierras y ni siquiera al MetLife de Nueva York. “Por el momento, no se está considerando ninguna sede alternativa”, afirmaron desde la confederación europea, donde prefieren esperar a ver cómo se desarrolla el conflicto antes que aprobar un cambio de sede.
La segunda opción para jugar en Qatar
El conflicto militar entre Estados Unidos, Israel e Irán hace que la Finalissima posiblemente no pueda disputarse en la fecha estipulada sin cambiar de sede, lo que se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para la UEFA y la Conmebol. De ahí que la segunda opción sea postergar el encuentro de los campeones para después del Mundial 2026, lo que evitaría tener que abonar los millones que depositaron desde la nación catarí.
