Tanto Egipto como Irán llegan a su último partido de la fase de grupos el viernes con buenas posibilidades de pasar de ronda, pero el choque tendrá muchos ingredientes extrafutbolísticos.
Las tensiones geopolíticas entre la república islámica y Estados Unidos -uno de los coanfitriones- se ciernen sobre el encuentro, junto al malestar de ambos países ante las celebraciones locales del Orgullo en Seattle.
La primera victoria en un Mundial de Egipto, 92 años después de su debut, le ha situado en lo más alto del Grupo G, aunque las actuaciones de Irán en los empates contra Bélgica y Nueva Zelanda hacen que una victoria también le permita cerrar la fase como primera en su zona.
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Sin embargo, el partido se verá ensombrecido por los acontecimientos mundiales, mientras Estados Unidos e Irán intentan negociar una paz duradera para una guerra que lleva meses y que rápidamente se convirtió en un conflicto regional.
Irán ha tenido que lidiar con restricciones de viaje, lo que, según el seleccionador Amir Ghalenoei, les ha convertido en el "equipo más oprimido" del torneo, aunque Estados Unidos anunció esta semana que se permitirá que viaje dos días antes del partido en lugar de uno.
Las tensiones se agudizan aún más por el hecho de que, si Irán se proclama ganador del grupo, podría enfrentarse a Estados Unidos el 6 de julio por un puesto en los cuartos de final.
Sin embargo, mucho antes de eso, el "Team Melli" debe superar a Egipto, que llega con la moral por las nubes tras remontar y vencer a Nueva Zelanda, asumiendo así el control de un grupo en el que Bélgica partía como gran favorita.
Egipto sabe que probablemente le baste un punto para liderar el grupo, lo que podría tentarle a volver a su habitual estilo defensivo a pesar de haberse desatado en la segunda parte contra Nueva Zelanda.
No obstante, existe la oportunidad de asegurarse un partido de la ronda de los 32 mejores en Seattle contra alguno de los mejores terceros el 1 de julio, posiblemente seguido de un encuentro de octavos de final en la misma ciudad. Egipto tiene su base en la cercana Spokane.
El partido del viernes también es el "Pride Match" designado por Seattle, una decisión que se tomó antes de que se sorteara el emparejamiento entre dos países en los que la homosexualidad está tipificada como delito.
Los dos equipos se opusieron tras el sorteo de diciembre, y la Federación Egipcia de Fútbol afirmó que este tipo de eventos chocaban con los valores culturales y religiosos de un país de mayoría musulmana.
Sin embargo, haciéndose eco de la postura adoptada por Qatar, anfitrión del Mundial de 2022 —cuyo emir afirmó que los visitantes deben "respetar nuestra cultura"—, Seattle se ha mantenido firme en su plan.
Con información de Reuters
