El seleccionador de la selección checa, Miroslav Koubek, dimitió de su cargo el lunes tras la mala actuación del equipo en el Mundial, que provocó duras críticas en su país por las decisiones tomadas por el técnico durante el torneo.
Koubek achacó la eliminación de su equipo del Mundial a "errores estúpidos" y al agotamiento provocado por los intensos desplazamientos, después de que la derrota por 3-0 ante México, uno de los países anfitriones, en su último partido les dejara últimos del Grupo A con solo un punto, conseguido en el empate con Sudáfrica.
"Una campaña mediática basada en una serie de medias verdades y mentiras contra mi persona también ha contribuido a mi decisión", dijo Koubek, de 74 años, en un comunicado. "En este ambiente, mi trabajo al frente de la selección checa ya no tendría sentido".
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Koubek se hizo cargo de la selección nacional tras una sorprendente derrota en la fase de clasificación ante las Islas Feroe y guió a los checos a través de la repesca para alcanzar el Mundial por primera vez desde 2006.
Los jugadores que participaron en las victoriosas eliminatorias frente a Irlanda y Dinamarca constituyeron el núcleo de la plantilla mundialista, entre ellos el defensor del Wolverhampton Ladislav Krejci y el centrocampista del Olympique de Lyon Pavel Sulc.
Sin embargo, el veterano entrenador fue objeto de un intenso escrutinio por su planteamiento defensivo y por la decisión de dejar en el banquillo al delantero estrella Patrik Schick en el partido decisivo ante México que terminó con una derrota por 3-0.
Con información de Reuters
