El piloto español de Aston Martin Fernando Alonso abandonó el Gran Premio de China del domingo quejándose de que no sentía las manos ni los pies debido a las excesivas vibraciones de su monoplaza, propulsado por un motor Honda.
El bicampeón del mundo había depositado grandes esperanzas en el cambio de motor y chasis de 2026 —la mayor revisión normativa en décadas— y en el primer auto del gurú del diseño Adrian Newey para la escudería británica, pero el equipo tuvo dificultades en la parte trasera del pelotón.
"Entre las vueltas 20 y 35, me costaba un poco sentir las manos y los pies", dijo a los medios. "Estábamos una vuelta por detrás, íbamos últimos, y probablemente no tenía sentido seguir adelante".
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Honda, cuyos motores impulsaron a Max Verstappen a cuatro campeonatos mundiales de pilotos con Red Bull, se enfrenta al reto de identificar y solucionar el problema antes de su carrera en casa, en Japón, dentro de dos semanas.
Alonso explicó a la prensa que hay soluciones "artificiales", pero que el motor necesita más tiempo en el banco de pruebas para determinar cómo hacerlo funcionar de manera que la carrera resulte más llevadera.
"Se puede reducir el régimen del motor y cosas por el estilo, para que vibre menos, pero en carrera, obviamente, sigues necesitando subir el régimen cuando adelantas o necesitas recargar", dijo Alonso. "Tenemos que dar más tiempo a Honda para que entienda las vibraciones y de dónde vienen".
Su compañero de equipo, Lance Stroll, que también se retiró de la carrera, se mostró más escéptico.
"A menos que encuentren alguna fórmula mágica en los próximos 10 días, reza. Reza por mí", dijo el piloto canadiense cuando se le preguntó si creía que Honda podría solucionar el problema antes de la próxima carrera.
(Editado en español por Carlos Serrano)
