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El "agujero negro" de las lesiones deportivas: por qué te curás, volvés a entrenar y te volvés a lastimar

Un ciclo repetido afecta a miles de deportistas y amateurs en todo el país: reciben el alta médica, pero al poco tiempo vuelven a lesionarse. Para el especialista Juan Martín Huss, el problema no es la mala suerte, sino un sistema de salud que apaga el dolor pero ignora la causa del problema. Entre la kinesiología tradicional y el entrenamiento existe una etapa clave de análisis del movimiento que casi nadie está cubriendo.

08 de agosto, 2026 | 12.14
El "agujero negro" de las lesiones deportivas: por qué te curás, volvés a entrenar y te volvés a lastimar

Hay una escena que se repite en clubes, gimnasios y consultorios de todo el país: un deportista se lesiona, hace la rehabilitación, le baja el dolor, recibe el alta y vuelve a entrenar. Al tiempo, la molestia reaparece. A veces en el mismo lugar; a veces, en otro. El diagnóstico dice que está bien, pero la persona entrena con miedo y no rinde como antes.

Para Juan Martín Huss, licenciado en Kinesiología y Fisiatría, osteópata y especialista en biomecánica, ese círculo no es mala suerte. Es la consecuencia de un sistema que resuelve el síntoma y se olvida de la causa. "El kinesiólogo te saca el dolor, el entrenador te mete carga, y en el medio hay una etapa que no cubre nadie", sintetiza Huss.

Juan Martín Huss, kinesiólogo y especialista en biomecánica.

La trampa de apagar el fuego sin mirar la causa

Esa etapa "fantasma" es la de reconstruir cómo se mueve la persona. Director de EVOLVERE -un sistema interdisciplinario que analiza el movimiento para recuperar lesiones y optimizar el rendimiento-, Huss descubrió este patrón en su propio cuerpo tras sufrir una fractura de columna a los 15 años.

Años después, en el consultorio, atendía a un tenista tres o cuatro veces al año por el mismo dolor de hombro. Comprendió entonces que la kinesiología convencional calmaba el dolor, pero no corregía el gesto técnico que lo provocaba. "Trabajar solo sobre el síntoma termina siendo como emparchar un problema sin resolverlo", define.

Bajo el principio de interdependencia regional, el especialista explica que el dolor suele aparecer en la zona que compensa y no en la que falla: si un codo no mueve bien, el hombro trabajará el doble y terminará lesionándose. Tratar el hombro sin liberar el codo es una recaída anunciada.

Más fuerza no es moverse mejor

Con el boom del running, el gimnasio y el pádel, miles de amateurs entrenan más fuerte que nunca, pero se lesionan igual. El problema, señala el kinesiólogo, es dar altas médicas mirando solo datos de cantidad (mucha fuerza o flexibilidad) sin evaluar la calidad del movimiento.

"Aumentar la actividad sobre un cuerpo con malos patrones de movimiento es como seguir construyendo pisos sobre bases mal hechas. Creer que copiar lo que hace Messi es la clave del éxito muestra una falta de comprensión sobre la individualidad", advierte.

Para romper este ciclo, Huss propone evaluar la kinesiofobia (el miedo a volver a lesionarse) mediante sensores cardíacos y promover el pensamiento crítico tanto en atletas como en profesionales. "A los deportistas nos enseñaron qué pensar sobre el cuerpo y no cómo pensarlo", concluye. En el medio, entre el alta médica y la cancha, sigue estando esa etapa clave que muy pocos miran.