Cata Ammaturo habla rápido, enlaza una historia con otra y parece no quedarse nunca sin anécdotas. Se ríe de sí misma y, sin darse cuenta, termina repasando una vida en la que hizo de todo: estudió piano clásico, creó una marca de ropa, produce sus propios videos, cursa una maestría en comunicación audiovisual, pinta cuadros, escribe un libro autobiográfico y, entre medio, construye una de las propuestas rock-pop más personales de la escena emergente.
Después de presentar Sale natural y Llena de amor, la artista acaba de publicar El diablo que soy, un sencillo que vuelve a mostrar otra faceta de un disco que, según adelanta, será el más libre y divertido de toda su carrera.
El diablo que soy cambia bastante con respecto a Llena de amor. ¿Sentís que este disco muestra muchas versiones tuyas?
- Totalmente. Yo tenía muy claro que quería divertirme haciendo este disco. Mis proyectos anteriores son muy sensibles, muy nostálgicos, muy melancólicos... me encantan, pero no eran divertidos. Y yo siento que soy una persona muy divertida. Quería que esa parte también apareciera en mi música. Obviamente siguen estando los golpes bajos, porque no sé escribir sin meter algo que me atraviese de verdad, pero necesitaba hacer canciones que también tengan energía.
Desde chica encontró en la música una manera de ordenar el mundo. Su papá le enseñó a escuchar las letras y, cuando dijo en su casa que quería dedicarse a esto, la respuesta fue inmediata: conservatorio de piano clásico. "Aprender toda esa base fue buenísimo", recuerda. "Ahí entendí que si juntaba acordes, les ponía una melodía, una letra y un título... podía hacer canciones", asegura. Tenía ocho años cuando empezó a escribir.
¿En qué momento dejaste de verlo como un juego?
- Fue creciendo conmigo. Al principio escribía porque era divertido, inventaba historias inspiradas en libros. Pero con los años se transformó en una necesidad. Era la forma que tenía de entenderme, de procesar lo que me pasaba y de dejar algo dicho.
Las mil vidas de Cata Ammaturo
Antes de publicar una sola canción hubo otra aventura completamente distinta, una marca de ropa creada casi por necesidad. Estudiaba inglés, daba clases particulares y no conseguía trabajo. Empezó confeccionando una remera para ella misma y una historia en redes cambió todo. "La gente empezó a preguntarme dónde podía comprar esa ropa y así nació la marca. Lo loco es que esa comunidad terminó preguntándome también por las canciones que escribía", cuenta.
Durante mucho tiempo escondió esa faceta, hasta que una desconocida terminó cambiándole la vida. "En una feria se me acercó una chica y me dijo: 'Ojalá algún día podamos escuchar tus canciones'. Había vendido toda la ropa, pero esa frase fue lo único que me quedó dando vueltas. Ese día entendí que ya no tenía más excusas".
Así nació su primer disco, grabado casi de manera artesanal junto al productor Mariano Sucar. Después llegaría otra casualidad imposible de planificar, conocer en la calle al productor estadounidense Samuel Lee, con él grabó un EP y más tarde viajó a Estados Unidos para empezar a producir el álbum que hoy empieza a mostrar con sus nuevos sencillos. "Juntamos plata haciendo shows y nos fuimos. Dormíamos en el estudio, literalmente. Me despertaba toda contracturada, pero estaba tan feliz de estar ahí que nada importaba".
También cambió mucho tu forma de pensar los shows.
- Sí. Sentía que estaba entrando en una rutina: buscar un lugar, ensayar, tocar, subir el posteo y repetir todo otra vez. Necesitaba volver a encontrarle sentido. Los shows íntimos me hicieron recuperar eso. Me gusta tener a la gente cerca, que haya quilombo, sentir que todo puede pasar.
Esa búsqueda convivirá ahora con el desafío más importante hasta el momento, un gran concierto que marcará un nuevo capítulo en su carrera. Aunque todavía no puede dar demasiados detalles, reconoce que ya imagina un espectáculo con dos caras muy marcadas. "Hay una parte mía completamente roja, impulsiva, descontrolada. Pero también existe otra muy sensible. Quiero que el show tenga las dos."
Mientras termina la maestría en Comunicación Audiovisual ya trabaja en una tesis que funciona, al mismo tiempo, como una enorme pieza audiovisual basada en su disco. Escribe el guion, dirige, edita, protagoniza y hasta diseña las coreografías. "No me interesa hacer las cosas como supuestamente hay que hacerlas. Aprendí muchísimo estudiando cine, pero también entendí que quería encontrar mi propia manera".
Da la sensación de que necesitás involucrarte en absolutamente todo.
- Tengo un problema importante para delegar (risas). Pero también siento que las ideas me piden cosas. Siempre digo que yo les debo algo a las ideas que tengo. Cuando aparece una que realmente me obsesiona, necesito llevarla hasta el final.
Mientras termina este disco ya piensa en el siguiente proyecto: un libro. No será una novela, sino unas memorias que recorrerán sus primeros 25 años de vida. "Quiero contar todo lo que pasó antes de este disco. Siento que tuve muchas vidas. Tuve muchos amores, muchas experiencias... fui una chica bastante salvaje. Creo que hay una buena historia para contar", resume.
