Con apenas 23 años, Joelle Levy atraviesa un momento clave en su camino artístico: mientras trabaja en su segundo disco, empieza a consolidar una identidad propia, más íntima y honesta que en su debut. Luego de presentarse con Ikigai, su primer álbum, la artista encara una nueva etapa con Corazón desvelado, un proyecto atravesado por el amor en todas sus formas y que marca, según ella misma define, “un antes y un después” en su manera de componer.
En diálogo con El Destape, Levy habló sobre el proceso detrás de sus nuevas canciones -más personales y autobiográficas-, el desafío de exponer su intimidad en la música y cómo fue creciendo su vínculo con el arte desde chica, en un entorno familiar atravesado por distintas disciplinas. Además, reflexionó sobre los desafíos actuales de la industria, desde la presión de las redes sociales hasta el trabajo de enfrentarse al escenario, un terreno que supo serle difícil pero que hoy forma parte central de su desarrollo como artista.
Mano a mano con Joelle Levy
El inicio de una nueva etapa
¿De qué se trata Desamarte, tu nueva canción?
- Para mí es una canción muy especial porque es la que dio inicio al segundo disco y marcó un antes y un después desde Ikigai, que fue el primero, a Corazón desvelado, que es el segundo. Siento que abre muchas emociones al momento de escribir y dio pie a nuevas historias que tenía para contar. Un disco atravesado por el amor
¿Qué se puede adelantar de este segundo disco? ¿Cómo lo describirías?
- Es un disco que está muy unido por el amor en distintas facetas: el amor romántico, el desamor, el amor de familia, el amor propio, incluso el amor hacia una mascota o el miedo a perder el amor. Ese es el hilo conductor de todo el disco.
¿Cada canción está dedicada a una persona?
- Sí, y eso es algo que quise diferenciar del primer disco, que era más de autodescubrimiento.
En este caso quería que cada canción tuviera un destinatario claro. Para mí eso hace que las canciones duren más en el tiempo, porque después soy yo quien las tiene que cantar por años.
Lo íntimo como motor creativo
¿Las personas a las que les escribís lo saben?
- Algunas sí, otras no, pero la mayoría lo saben.
Habías mencionado una canción dedicada a tu abuelo. ¿En qué está?
- Todavía no la terminé. Siento que estoy siendo muy exigente con esa canción. Quiero que sea un regalo para él, algo que pueda escuchar y disfrutar. Tiene que mezclar dos generaciones: que me guste a mí, pero que también le resulte familiar a él.
¿Qué influencias musicales tendría?
- Él es bastante moderno, escucha cosas nuevas que le muestro, pero creo que debería tener un poco de bossa, algo de piano también. Él me mostró a Astor Piazzolla y es algo que compartimos mucho. Escribir desde lo personal.
¿Cómo manejás lo autobiográfico en tus canciones?
- Me costó al principio. En el primer disco lo más propio lo escondía un poco por pudor.
En este segundo disco me estoy permitiendo ser más directa, más honesta, y me gusta. Es una forma de liberación y me ayuda a entender mis emociones.
El proceso creativo para Joelle
¿Cómo es tu momento de composición?
- Depende de la canción. A veces la inspiración aparece sola, incluso me ha pasado de despertarme a la madrugada a escribir algo. Y también genero espacios para escribir. Siempre lo hago en mi cuarto, que es donde me siento más cómoda. Todas mis canciones nacieron ahí.
¿Desde cuándo escribís?
- Canciones, desde que empecé con mi música. Las primeras diez fueron las del primer disco. Pero escribir, desde mucho antes. No era de hablar tanto lo que me pasaba, entonces lo escribía en cuadernos, sin filtros, y después me autoanalizaba. Era mi forma de procesar lo que sentía. Una vocación que viene de familia
¿Cómo fue tu vínculo con la música de chica?
- Desde muy chica estuve rodeada de entornos artísticos. Mi familia es muy cercana al arte: cine, música, moda, diseño. Lo tenía muy naturalizado. Entonces cuando decidí hacer mi música, no fue algo extraño. Y eso es un privilegio, porque pude dedicarme 100% a esto.
Los desafíos de la industria actual
¿Qué desafíos implica hoy dedicarse a la música?
- Creo que lo más difícil es todo lo que no es artístico. Hoy tenés que generar contenido, tener redes fuertes… cosas que antes no estaban tan presentes. Cuando decidí hacer música no pensaba que iba a tener que hacer TikToks. El escenario y el miedo
¿Cómo fue enfrentarte al vivo?
- Fue difícil. Tenía mucho pánico escénico. Empecé a ir a jams o lugares donde pudiera cantar una canción, aunque no fuera mía, para perder el miedo. Me subía a cantar frente a 10, 20 o 50 personas. La primera vez fue terrible (risas). No escuché nada, no sabía si había afinado o no… pero lo fui trabajando.
¿Cómo vivís hoy ese momento de subir al escenario?
- Me pasa al revés que a muchos artistas. Antes de subir estoy bastante tranquila, con ganas. Pero arranca la primera canción y me pongo rígida, me cae todo el peso de “estoy haciendo un show”. Recién en la tercera canción me relajo.
