En Argentina, ciertas muertes se transforman en interrogantes que no se apagan con el tiempo. Una de las más emblemáticas es la de Jorge “El Turco” Cafrune, el folclorista que rompió el silencio impuesto en el escenario de Cosquín en 1978 y que, días después, emprendió una cabalgata hacia Yapeyú para rendir homenaje a José de San Martín en el bicentenario de su nacimiento.
Esta historia combina tres elementos que parecen sacados de un guion: un viaje a caballo, un cofre con tierra traída desde Boulogne-sur-Mer, la ciudad donde falleció el Libertador, y un desenlace abrupto en la oscuridad de la Ruta 27, cuando una camioneta, identificada como un Rastrojero en varias crónicas, lo embistió. ¿Fue un accidente vial o algo más siniestro? El contexto de la dictadura y la reciente ruptura de una prohibición cultural alimentan el misterio.
La relación de Cafrune con San Martín no era solo simbólica, sino tangible. Planeaba recorrer cerca de 750 kilómetros desde Buenos Aires hasta Yapeyú, en Corrientes, en unas 25 jornadas diarias, para llegar a tiempo para los homenajes al prócer. Su objetivo era depositar en Yapeyú un cofre con tierra traída desde Boulogne-sur-Mer, uniendo así el lugar de nacimiento y de muerte del Libertador, como si la historia argentina se cerrara en un círculo.
El comienzo del viaje tuvo un carácter casi ceremonial. Se registró la presencia de público y hasta una bendición desde la Catedral antes de emprender la ruta, lo que le daba aún más solemnidad a esta cabalgata que parecía destinada a quedar en la memoria colectiva.
El episodio fatal ocurrió la noche del 31 de enero de 1978. Cafrune avanzaba a caballo por la Ruta 27 junto a su compañero “Chiquito” Gutiérrez, cuando una camioneta lo embistió. El choque le provocó lesiones graves, incluyendo fracturas de costillas y traumatismos que complicaron su estado. Según varias reconstrucciones, el vehículo era un Rastrojero y el conductor, identificado oficialmente como un joven llamado Héctor Emilio Díaz.
Tras el impacto, Cafrune fue trasladado primero a un centro sanitario local y luego al Hospital Municipal de Tigre, donde murió durante la madrugada del 1° de febrero de 1978. Sin embargo, la controversia no es solo por el choque en sí, sino por el entorno en el que sucedió: amenazas previas, persecuciones culturales y listas negras en plena dictadura militar.
La influencia de Jorge Cafrune en el folklore y sus hitos en Cosquín
Antes de este trágico final, Cafrune había dejado una marca indeleble en la historia del folclore argentino. Por ejemplo, el 31 de enero de 1965, desafiando la negativa de la comisión organizadora, invitó a una joven tucumana poco conocida a subir al escenario: Mercedes Sosa. Esa noche ella interpretó “Canción del derrumbe indio” y quedó sellado el mito de que la “Negra” nació para el país en la Plaza Próspero Molina, con Cafrune como el padrino artístico que abrió puertas cuando no había permisos.
En enero de 1978, volvió a Cosquín tras años de ausencia con un dato pesado: existía un “repertorio autorizado” y ciertas canciones estaban prohibidas. Sin embargo, cuando el público pidió “Zamba de mi esperanza”, Cafrune declaró con firmeza: “Aunque no está en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide, la voy a cantar”.
La escena fue tensa: en el palco oficial estaba el general Luciano Benjamín Menéndez, luego condenado por crímenes de lesa humanidad. Mientras Cafrune cantaba la canción prohibida, un responsable de sonido recibió la orden de cortar el audio y personal de seguridad subió al escenario.
Luis Nogués, el sonidista, recordó el momento como un operativo directo: “¡Apague todo!”, le gritaron, y “los de seguridad” entraron al escenario. Esto derivó en un escándalo y versiones contradictorias sobre si el cantante fue retirado o si terminó su presentación y se fue por miedo a represalias.
Lo que nadie discute es que, días después, Cafrune retomó su cabalgata hacia Yapeyú, con San Martín como destino simbólico. La ruta, sin embargo, fue también su sentencia final. La muerte del cantor sigue siendo un enigma que atraviesa la historia argentina, un recuerdo que invita a preguntarse qué ocurrió realmente aquella noche en la Ruta 27.
