La música tropical ecuatoriana se encuentra de luto tras la confirmación del fallecimiento de Gustavo Velásquez, uno de sus intérpretes más emblemáticos. El cantante quiteño murió el pasado 6 de abril de 2026 a los 71 años, noticia que fue difundida por su círculo íntimo mediante un comunicado oficial en sus plataformas digitales.
A lo largo de su carrera, Velásquez fue una pieza clave en agrupaciones históricas que definieron el sonido de la cumbia y el ritmo bailable en la región. Su trayectoria incluyó pasos destacados por la orquesta Don Medardo y sus Players, además de su participación en conjuntos de proyección internacional como Los Hispanos y la Billo's Caracas Boys.
"Hoy el arte ecuatoriano se viste de luto. Con profundo pesar, informamos el fallecimiento del maestro Gustavo Velásquez, artista cuya sensibilidad, talento y entrega dejan una huella imborrable en nuestra memoria cultural", comienza el pie de foto del posteo que anunció el deceso.
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En el mensaje compartido por su familia, se resaltó su aporte artístico y se brindaron precisiones sobre las ceremonias de despedida. Tras conocerse la partida del músico, una gran cantidad de seguidores se volcó a las redes sociales para manifestar su tristeza y rendir homenaje a quien fuera una de las voces más queridas de la identidad sonora del país.
"Gustavo no solo creó, sino que también nos enseñó a mirar con mayor profundidad y a sentir con mayor humildad. Como uno de los creadores de la cumbia andina, se ha marchado para cantar en el cielo", continuó el comunicado. Y cerró: "La música ecuatoriana enfrenta una pérdida irreparable. Sin embargo, cada vez que suene una de sus canciones, él seguirá viviendo en cada aplauso, en cada frase, en cada momento de alegría y en el corazón de su gente".
Dolor en la música argentina por la partida de un emblema sanjuanino
La provincia de San Juan despidió el mes pasado a Ricardo "Chicato" Sánchez, una figura central de su ecosistema cultural que falleció a los 65 años. El músico se encontraba internado en el Hospital Rawson, donde finalmente no pudo recuperarse de las complicaciones surgidas tras una intervención quirúrgica coronaria.
Su deceso se produjo a pesar de las numerosas muestras de afecto y las campañas de apoyo que la comunidad local había organizado recientemente. Sánchez fue reconocido por una versatilidad poco común que le permitió moldear la identidad sonora de la región. Bajo la tutela de maestros como Renato Ligutti, desarrolló una formación técnica sólida y una curiosidad que lo llevó a desempeñarse con solidez en instrumentos tan diversos como la flauta, los teclados y la guitarra.
Esta capacidad técnica le facilitó un tránsito fluido entre géneros aparentemente distantes como el folklore, el jazz y el rock. Su ausencia impacta profundamente en el ámbito artístico sanjuanino, donde se lo valoraba por su apertura intelectual y su compromiso con la música. Con su partida, el ámbito cultural pierde a un intérprete integral que supo representar el espíritu de su tierra a través de una búsqueda constante de nuevos lenguajes y sonidos.
