"Abajo estaban las salas de tortura": la macabra historia de la casa de Luca Prodan en San Telmo

La casa en la que murió Luca Prodan guarda una impactante historia de fantasmas que conecta al rockero con los fenómenos paranormales.

07 de abril, 2026 | 18.03

Los últimos años en la vida de Luca Prodan, líder de Sumo, estuvieron marcados por una fuerte historia paranormal que persiguió al mítico rockero argentino y que tuvo lugar en su última casa, en el barrio porteño de San Telmo. Los fantasmas que convivían con Luca Prodan y el macabro hallazgo que se hizo años después de su muerte.

Durante el año 1987, Luca Prodan vivió en la casa de Alsina 451. Y sobre esa misteriosa casa pesan muchos relatos de presencias sobrenaturales a las que Luca hizo referencia en más de una oportunidad. En medio de la noche, algunos fantasmas "venían a buscarlo, arrastrando cadenas, para llevarlo a un calabozo".

Pero aunque su adicción al alcohol hizo que muchos pusieran en tela de juicio sus cuentos de fantasmas, luego de su temprana muerte a los 34 años se dio un macabro descubrimiento: en medio de un trabajo de reparación de un caño de agua, se halló en el sótano de la casa una sala de torturas en la que había viejas mazmorras y esqueletos de la época colonial.

Así fue el descubrimiento de la sala de torturas que había en la casa de Luca Prodan

En la biografía Luca Prodan: Libertad Divino Tesoro, el periodista y crítico musical Oscar Jalil escribió sobre los fantasmas que veía el líder de Sumo: “En San Telmo Luca decía que veía espíritus y fantasmas, que escuchaba ruidos y que lo querían llevar".

"Como 20 años después de su muerte, un día estaba en la cocina y de golpe se hundió el piso. Casi me caigo para abajo. Empecé a mirar y descubrí los túneles. Sabía que existían, pero no que ahí abajo estaban las salas de tortura. Porque después bajé y vi que había cárceles chiquitas. Eran calabozos en los que, según me dijeron, metían a los negros parados, les ponían adoquines arriba y se iban hundiendo hasta que se ahogaban. Luca siempre decía que ahí abajo estaba lleno de fantasmas, que esos fantasmas lo seguían a él y que él veía cosas. Nosotros pensábamos que era delirio hasta que pasó eso del piso y descubrimos los calabozos", agregó.