Joaco Burgos, el joven músico que tomó la tradición del rock argentino para construir una voz propia

A días de presentar "Desde lo profundo" en el Teatro Coliseo, Joaco Burgos habla sobre el disco con el que siente haber encontrado su identidad artística, su admiración por las leyendas del rock nacional y el camino que eligió para construir una voz propia.

28 de julio, 2026 | 12.27

Por momentos, hablar con Joaco Burgos da la sensación de estar conversando con alguien que nació varias décadas antes de tiempo. No por nostalgia, sino por la manera en que entiende la música. Mientras buena parte de su generación creció entre playlists, algoritmos y tendencias fugaces, él habla de estudios de grabación como si fueran templos, recuerda qué discos se registraron en cada sala y se emociona imaginando que está sentado en la misma silla donde alguna vez grabó Luis Alberto Spinetta.

Tiene apenas poco más de veinte años, pero cuando menciona a Charly García, Serú Girán o Fito Páez no lo hace desde la admiración distante, los siente contemporáneos. "Cuando sos más chico tenés la inocencia, que es un factor espectacular, mágico, porque no pensás mucho. Hacés casi todo por inercia. Pero también querés copiar a tus influencias, y está bien porque todos arrancamos así de alguna manera. Lo que logré en este último disco fue encontrar el sonido propio, donde más me puedo hallar. Este es el sonido mío que quiero", confiesa Joaco.

Joaco Burgos presentará "Desde lo profundo" el 4 de agosto en el Teatro Ópera.

Ese recorrido encontró una nueva estación en Desde lo profundo (2026), su tercer álbum de estudio, un trabajo donde, según reconoce, terminó de descubrir una identidad propia. El próximo 4 de agosto, esas canciones cobrarán vida por primera vez en el Teatro Coliseo, en el concierto más importante de su carrera hasta ahora.

Escuchar a Joaquín es encontrarse con una producción que parece ir a contramano de la velocidad con la que hoy suele consumirse música. Su nuevo álbum tiene arreglos que aparecen después de varias escuchas, capas instrumentales que dialogan entre sí y una búsqueda sonora que remite inevitablemente al rock argentino de los años setenta y ochenta, aunque sin caer en la imitación.

El disco fue registrado en Estudios Panda, con músicos como Fernando Samalea, Fede Mindlis, Miranda Mindlis y Martín Lema, quien además compartió la producción del álbum. "Creo que hay que tomar lo más importante de nuestra historia y de nuestra cultura para, con eso, crear algo nuevo. Agarrar todo lo que dejaron tantos maestros y usar esa herramienta para hacer algo que mate. Por eso elegimos Panda. Antes habíamos grabado en Ion. Son lugares místicos. Estábamos ahí y alguien te decía: 'En esa silla estuvo sentado Spinetta grabando'. Todo eso se siente. Está en el aire", reflexiona.

Algo que llama la atención del trabajo de Burgos es que buena parte de sus canciones hablan del amor y muchas fueron escritas cuando todavía no había atravesado esas experiencias. "'Aunque sea por hoy' la escribí cuando tenía 16 años. Fue una de las primeras canciones que hice", asegura y remata: "Es imaginar, presentir, tener una antena con algo que después también sucede. Incluso sin haberlo vivido, ya me lo había contado a mí mismo. De alguna manera, escribir esas canciones me preparó para lo que después iba a pasar. Creaba personajes, fantasías, me apoyaba en otras canciones para entender cómo era que te rompieran el corazón. A los 15 años uno había vivido muy poco, pero también sentía que podía conquistar el mundo. Esa inocencia tiene algo muy poderoso."

Joaco Burgos: "Nunca me interesó lo que estaba de moda"

La profundidad de Desde lo profundo no pasa únicamente por los arreglos o la producción. También está en la manera en que Burgos entiende la composición. Pianista desde los 4 años, su formación fue una buena base para entender la música desde otro lugar. Sin embargo, relativiza el peso de la academia. "Creo que ser músico va más allá de lo que uno estudió. Tiene que ver con una frecuencia que uno capta emocionalmente. Podés estudiar treinta años y no pasar nada al lado de alguien que tiene esa antena, aprende tres acordes y hace una canción hermosa. Hay algo más que saber música para que una canción acomode las cosas."

Quizá esa manera de pensar explique por qué, pese a su edad, nunca sintió la necesidad de correr detrás de las modas. Mientras el trap y el urbano dominaban las plataformas, él estaba descubriendo discos de Charly García, Spinetta, Fito Páez o Genesis. "Cuando te subís a una movida es fácil ser uno más. Cuando no estás en eso, terminás haciendo la tuya. Y eso me gustaba. En la secundaria yo estaba conociendo los discos de Charly y de Fito mientras acá explotaban otras cosas. Les mostraba a mis compañeros y nadie me daba bola. Entonces conectaba con gente mucho más grande."

Joaco Burgos tiene 22 años y tres discos de estudio: Desde lo Profundo (2026); Mi Lugar (2022); Frenesí (2024).

Su definición sobre los clásicos resume buena parte de su filosofía: "Para mí algo nuevo es cuando te llega. Nunca dejó de ser nuevo Charly o Spinetta porque yo los conocí en ese momento. Si eran actuales o no es otra discusión. Para mí eran nuevos. Ahí se prendió la chispa y después vino todo el resto. Nunca me interesó demasiado lo que estaba de moda."

Ese recorrido también hizo que muchos empezaran a ubicarlo como uno de los nombres llamados a tomar la posta del rock argentino. Los rótulos de "nuevo referente" aparecen cada vez con más frecuencia. Él escucha, agradece... y sigue adelante. "Cuando te enaltecen es complicado que no te pegue un poco. Yo me sonrojo y sigo con mi vida. Hoy sos el nuevo no sé qué y mañana puede cambiar todo. Cuando algo se infla tanto también se puede desinflar rápido. Lo tomo como una caricia, no como una definición. Yo hago música porque me gusta hacerla. Porque me nace. Todo lo demás queda un poco anulado cuando la pasión es esa."

El 4 de agosto, Burgos llegará por primera vez al Teatro Coliseo con un espectáculo especialmente pensado para el repertorio de este disco. "Queríamos un lugar que tuviera mística, historia. Este disco es muy detallista y sentíamos que era para escucharlo sentado, con la gente atenta a la música, a lo que toca cada uno. Después, si se paran y cantan, mejor todavía. Pero el teatro tiene otro respeto, otro silencio", afirma.

La elección del Coliseo también dialoga con esa obsesión por la memoria musical argentina. "Me gustan mucho los shows performáticos, donde pasan cosas más allá de la música. No solamente seis personas tocando. Estamos armando un show histórico para nosotros. El más importante de mi vida hasta este momento."

Mientras el rock argentino busca nuevos nombres capaces de dialogar con su propia tradición sin caer en la nostalgia, Joaco Burgos parece haber encontrado un camino singular. No intenta sonar como los grandes de otra época, sino aprender de ellos para construir algo propio.