El trabajo de Ada María Elflein podría estar en los libros de periodismo, pero su vida transcurrió durante una época (1880-1919) sin reivindicaciones feministas y, por ende, su legado quedó oculto hasta la actualidad. En los últimos años una biografía sacó a la luz su historia, que más tarde se convirtió en una obra de teatro que reivindica su travesía por Argentina inaugurando la crónica de viajes, un género del que poco se había explorado hasta ese entonces.
"Fue una mujer con una vida apasionante que no tuvo la trascendencia histórica que merecía", dice Amancay Espíndola, autora y directora de Velado amor viajero (obra de teatro basada en la biografía de Ada Dos palabras, de Cynthia Cordi), en una entrevista con El Destape sobre indagación en la vida de la periodista emblemática del diario La Prensa. Ada era hija de inmigrantes alemanes que una vez llegados le dieron una excelente educación y estudió en lo que actualmente es el colegio Nacional, donde aparte del idioma castellano y el alemán, aprendió a hablar francés, italiano e inglés. Su mamá fue institutriz de grandes familias porteñas, "por eso la conexión con Bartolomé Mitre" -agrega-, quien la recomendó para el histórico medio de comunicación.
En esa época, La Prensa era un medio importante y moderno. En 1905, la llamaron para presentar sus títulos y, entre ellos, acercó un certificado de traductora escrito de puño y letra por Bartolomé Mitre, para quien había hecho traducciones del alemán. Según declaraciones de Cynthia Ecordi, biógrafa de Ada, su ingreso a La Prensa fue "como tocar el cielo con las manos". “Era muy importante trabajar en un diario tan notorio, en un equipo completamente masculino, tener una columna, recibir un sueldo por ello", sostuvo en un artículo sobre la periodista, extraído de la web de Cultura de la Nación.
"Hasta ese momento las únicas crónicas de viajes que llegaban eran las de la posguerra en Europa y ella fue la primera en aprovechar el vacío y hacer lo mismo, pero dando a conocer el territorio argentino", remarca Amancay Espíndola sobre el camino de Ada en el periodismo de viajes, uno de los costados fundamentales que se exploran en la obra teatral de su autoría, que puede verse los sábados a las 18 en el teatro El Popular (Chile 2080).
Durante 14 años, La Prensa le encargó cientos de columnas semanales en las que pudo desplegar su prosa en historias sobre personajes históricos nacionales, ficciones y, más tarde, en impresiones de sus viajes a distintos puntos de nuestro país. A cada uno de esos viajes la acompaño Mary Kenny, una maestra de origen irlandés con quien convivía desde que dejó la casa familiar.
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Mujeres que aman mujeres
Ada nunca se casó y mantuvo una relación amorosa con Mary Kenny, una maestra sanjuanina que conoció en La Plata y fue su compañera de ruta en cada uno de sus viajes. Pero tras la corta vida de Ada (murió muy joven, a los 39 años, por una nefritis aguda) los pasos de su amada se perdieron en la historia. Sobre eso, Amancay Espíndola reflexionó: "Cuando Ada murió, poco se supo sobre Mary. La investigación se vuelve más difusa y hoy no existen datos sobre cómo terminaron sus días".
En su corta vida, Elflein produjo una rica obra literaria que incluye Leyendas argentinas (1906); Del pasado (1910); Cuentos de la Argentina (1911); Tierra Santa (1912); Paisajes cordilleranos (1917) y La partida (1918). Tal vez su crónica más representativa fue Paisajes cordilleranos, sobre las impresiones de su viaje por los lagos andinos del Río Negro y Neuquén. Además, visitó la Cordillera de los Andes con el perito Francisco Moreno, escaló montañas, durmió en refugios y recorrió la Argentina en tren, barco, auto y a caballo, siempre con grupos de mujeres.
A más de 100 años de su muerte y con el estreno de la obra Velado amor viajero ocurre algo curioso: nuevas generaciones de periodistas del diario La Prensa están enterándose quien fue Ada María Elflein. Amancay Espíndola lo cuenta, entre risas, como un hallazgo fenomenal del espectáculo que la reivindica.
