Ezequiel Borra apuesta al encuentro colectivo con la Space Echo Experience

A fines de mayo, Borra emprende una serie de conciertos por Córdoba, Rosario, La Plata y CABA, con un nuevo concepto escénico: la experiencia Space Echo, una propuesta que combina canción y experimentación sonora.

21 de mayo, 2026 | 17.10

 

Afincado hace seis años en las Sierras Chicas de Córdoba, Ezequiel Borra se caracteriza por una identidad en constante evolución, difícil de encasillar. Con una trayectoria de más de 20 años y una decena de discos editados, el músico, compositor y productor porteño está a punto de entrar a grabar su próximo material. En tiempos de austeridad, donde el contexto actual lleva al individualismo y la desconexión con el otro, Borra nada contra la corriente.

Es ahora que ofrece canciones en un formato grupal, donde lo colectivo se pone sobre la mesa. Cada presentación se plantea como una experiencia única más que como una reproducción de repertorio. En esta gira, Borra propone dos formatos: Terceto Trenzado (trío): formato orgánico de bajo, batería y guitarra donde la canción se presenta en estado crudo y abierto (Córdoba y Rosario); y Tanka (quinteto): al terceto trenzado se le suman clarón y clarinete, una formación expandida que acentúa en matices de cámara, capas sonoras e interacción colectiva (Buenos Aires y La Plata).

El space echo es un delay a cinta de los años 70 que Borra cuida como a un hijo. Según el artista, “La propuesta trabaja sobre la idea del eco, no como efecto técnico, sino como parte del lenguaje sonoro del concierto. Es una capa que envuelve el sonido del grupo. Repeticiones que transforman, estructuras que se desarman y reconstruyen en una relación directa con el tiempo real de la escena. En palabras cercanas lo que no se hace consciente se manifiesta como destino. En este caso, como sonido”. En diálogo con El Destape, Ezequiel contó más detalles de sus conciertos, su próximo disco y también acerca de su vida, rodeado por la naturaleza.

¿De qué se trata la experiencia Space Echo? ¿Cómo se combina la canción con la experimentación sonora?

Le pusimos experiencia Space Echo a esta gira porque tenemos un fetiche que se concreta. Vamos a llevar un delay a cinta, un mueble de los años 70, habrá gente que lo conozca, habrá gente que no sabe ni de qué estoy hablando. Es un efecto como un eco de repetición pero muy viejito, que tiene una cinta adentro y que tiene un sonido muy particular que nos gusta mucho y lo tenemos abierto durante todo el concierto, asignado a los micrófonos de las voces y también un poquito de la batería. Es una textura de sonido de cinta que nos encanta y que por lo general ese sonido aparece en los discos, pero muy pocas veces se lleva eso al vivo. Entonces, va a haber un Space Eco en vivo en el escenario y vamos a estar embebidos en su sonido, de eso se trata el asunto. -En tiempos de individualismo, apostás a lo colectivo

¿Con qué se van a encontrar quienes vayan a ver alguno de los conciertos que vas a ofrecer en los próximos días?  

Quizás lo especial en este caso -yo estoy muy acostumbrado a tocar solo y en este caso es lindo o lo distinto- vuelvo a tocar en banda. Entonces armé dos formatos, un trío para los conciertos de Córdoba y de Rosario y un quinteto para los conciertos de Buenos Aires y La Plata. El trío es batería y bajo, yo toco la guitarra y canto y se suman para el quinteto clarinete y clarón. El clarón es un clarinete bajo. Se combinan los arreglos escritos con una cantidad de improvisación y eso es lo que se van a encontrar en el concierto. Una pasada por una cantidad de repertorio de todos los discos, incluso hay algún tema nuevo también a través del Space Eco y combinando la parte más ensayada de arreglos escritos y angulosos con una cantidad de improvisación y de convivencia sonora con unos músicos tremendos que siempre admiré y que bueno, hoy tengo el lujo de compartir con ellos. 

Ezequiel Borra apuesta al encuentro colectivo con la Space Echo Experience

Estás trabajando en un nuevo disco, ¿de qué se trata tu nuevo desafío artístico y musical?

-Me voy a poner a terminarlo cuando termine esta gira, como para que salga a principios del año que viene. Espero que sí. Es un disco bastante juguetón, bastante colorido. Tiene algunas canciones incluso que son un poco quizás que pueden ser divertidas para los niños, para las niñas, como algo medio infantil, pero bueno, tiene también una carga de ironía y de otras cuestiones. No es un disco para niños, pero coquetea un poco con esa idea del juego, del juego infantil y el juego por jugar y de cierta cuestión didáctica. Me gustó mucho el procedimiento, la manera en que lo estoy gestando y está bueno poder hablar de eso. Casi todas las canciones surgen de vídeos que fui sacando entre el 2020, 21 y 22 ahí plena pandemia, improvisaciones sobre letras ya escritas que quedaron como son y yo usé esos momentos como una hoja de calcar y arriba de eso fui grabando otros instrumentos y regrabando cosas.

Entonces el guión de cada canción es un momento real, muy único, todo sin clic, muy orgánico y con ciertas cuestiones caprichosas que surgen en las improvisaciones y que a veces uno se ocupa después de erosionarlas, limarlas, transformarlas en algo con más forma. Sin embargo en este caso es poco lo que modifique de eso. Sobre todo lo que hice fue grabar encima y jugar con que aceptando digamos ese groove, esa base que sucedió en la improvisación. El resultado es una mezcla entre grabaciones de celular, que son las originales pasadas de pronto por el sistema Moisés (una aplicación muy utilizada por los músicos) que me permitió tener la guitarra por un lado, la voz por otro y efecto sobre eso y otras guitarras y otras voces y otras percusiones y amigos invitados y una cantidad de cuestiones que hicieron que vaya creciendo esa misma improvisación. Así que se sienten las dos cosas. De eso se trata el disco que se viene.

¿Cómo es el aire de las Sierras Chicas cordobesas? ¿Qué música se respira por esos lares? ¿Qué música se respira por allí?

-El aire es precioso, realmente es diferente. A mí, que soy de Buenos Aires, siempre me decían que el aire es distinto. Bueno, lo comprobé, es distinto. Es distinto porque se siente como entra el aire rico en los pulmones, incluso el aroma del aire, se siente otra densidad, otra pureza y es muy rico respirar. En la ciudad se complica un poco. Igual me encanta Buenos Aires, también soy de ahí, así que ahora que vivo en la sierra disfruto más incluso de venir a Buenos Aires, sabiendo que después me vuelvo para la sierra. Me gusta mucho respirar en Córdoba, en la granja donde vivo, en la sierra de Córdoba, Sierras Chicas. Y me gusta la música también que se respira por allí, porque hay muchos amigos músicos en ese corredor cultural que Sierras Chicas hay una cantidad de gente divina que toca súper bien y los tiempos también son distintos. Entonces encontrarse a tocar no es una cuestión apurada, se le da todos los átomos que se necesiten. Así que es lindo eso, por ahí viene la cosa en esta vida serrana. Y es muy bonito.

Ezequiel Borra apuesta al encuentro colectivo con la Space Echo Experience.

Ezequiel Borra es compositor, cantor, escritor, multi -instrumentista, productor, viajero, investigador, estudia y hace música desde sus 9 años. Escribe canciones, poemas y cuentos. Veinte años de trayectoria, diez álbumes de música original editados. Letras elaboradas y cortos pregones, improvisación y partituras, paisajes urbanos y tribales, instrumentos convencionales e inventados, canciones que atraviesan folklores del mundo sobre estructuras de composición tan tradicionales como surrealistas. Giró por Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Perú, México, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Thailandia, Laos, Cambodia, Japón, Estados Unidos y Europa. Produjo a Sofía Viola, Perotá Chingó, Fabiana Cantilo, Edgardo Cardozo, Charo Bogarín, entre otros.