La Copa del Mundo de Alemania 1974 quedó grabada en la memoria del deporte pero también significó un hito histórico e inédito para el folklore argentino. Durante la ceremonia de apertura del certamen, el país formó parte de una puesta escénica global que buscaba representar a cada una de las naciones competidoras a través de sus expresiones artísticas más autóctonas.
Para la ocasión, la delegación artística nacional desplegó una muestra de música, danza y vestuario inspirada en el universo del noroeste argentino. El epicentro sonoro de la presentación fue la interpretación del célebre carnavalito El Humahuaqueño, una elección que inundó el estadio de ritmo y color andino, proyectando una imagen de la Argentina ligada a sus paisajes norteños y a su riqueza identitaria.
El despliegue contó con entonces referentes de la música popular, hoy convertidos en leyenda: la propuesta musical estuvo respaldada por el talento de figuras de la talla del charanguista Jaime Torres, la emblemática voz de Zamba Quipildor y el prestigioso ensamble del compositor Ariel Ramírez. En tanto, el apartado coreográfico y el despliegue de baile estuvo coordinado por la mítica pareja de Santiago Ayala "El Chúcaro" y Norma Viola, quienes plasmaron sobre el campo de juego la elegancia de las danzas tradicionales.
Mientras el arte local hacía historia en el acto de inauguración, en el plano estrictamente deportivo el seleccionado nacional de fútbol iniciaba un exigente camino en el campeonato. Tras sortear las distintas instancias de la fase de grupos y la segunda ronda, la Selección Argentina cerró su participación en la competencia logrando quedarse con el octavo lugar de la clasificación general.
La canción de folklore que es un himno mundialero
Brindis se consolidó como el himno de triunfo para la Selección Argentina, ya que un puente emocional entre las dos eras más grandes del fútbol nacional. Su mística con la camiseta celeste y blanca comenzó a principios de los años 2000, tras aquella icónica función en el Teatro Gran Rex donde Soledad Pastorutti le cantó el tema cara a cara a un conmovido Diego Maradona.
Dos décadas más tarde, esa misma carga emotiva se trasladó a la nueva generación: luego de la consagración en Qatar 2022, la artista santafesina le cantó la canción en vivo a Lionel Messi y a todo el plantel campeón del mundo durante un homenaje de la CONMEBOL. Al musicalizar las trayectorias de los dos máximos ídolos populares, Brindis se convirtió en una obra de culto mundialista que condensa la épica, el desahogo y el sentimiento de pertenencia del pueblo argentino.
