Guillermo Francella afronta un 2026 de mucho trabajo en cine, teatro y televisión: luego de ser el actor argentino más taquillero del 2025 con Homo Argentum -película de Mariano Cohn y Gastón Duprat que dividió aguas-, el actor regresa a la pantalla grande con Playa de lobos, una comedia negra con influencias hitchcockianas dirigida por Javier Veiga.
En Playa de lobos Francella es Klaus, un turista que mantiene un encuentro casual con Manu (Dani Rovira) empleado de un chiringuito de playa. Lo que empíeza como un intercambio patético entre opuestos, muta a una dinámica donde nadie es quién dice ser. En diálogo con El Destape, Guillermo Francella analizó su nuevo desafío actoral y el impacto de Homo Argentum, en medio de un presente crítico para la producción de cine argentino.
Con Playa de lobos me acorde de Extraños en un tren, de Alfred Hitchcock, pero con la diferencia de que en tu película la acción transcurre en una playa.
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- Me gustan las películas de Hitchcock, me gustan mucho los thrillers y las historias de suspenso como espectador. Yo no las había transitado como intérprete hasta La extorsión, de Martino Zaidelis y me encantó la experiencia. Fundamentalmente, me atrae cuando los guiones están bien escritos, cuando hay una historia que tiene una carnadura. Fijate que Playa de Lobos, por sobre todo las cosas, tiene una estructura teatral, son dos personas hablando en una playa, tal como la película que mencionaste Extraños en un tren.
Es un personaje siniestro. ¿Qué te gusta de encarnar estos registros?
- Cuando estás protegido y parapetado con una buena historia todo te permite volar y crecer. Aunque sean personajes que no tengan nada que ver conmigo, son muy jugosos para transitarlos como actor porque van de la empatía a la oscuridad y eso me gusta mucho. Eliseo Basurto, el personaje de El Encargado, sin ser un chacal como Klaus, también tiene este tipo de personalidad.
¿Qué estrategia usas para que la maldad de estos personajes no te contamine como persona?
- No podría nunca... Después de hacer a Arquímedes Puccio, que fue la cosa más exagerable que me tocó interpretar, gracias a Dios no me invaden los personajes que llevo a cabo.
Venís de ser el actor argentino más taquillero del 2025 con Homo Argentum, y próximamente volvés al teatro con Desde el jardín. ¿Cómo trabajás el tema del prestigio en tu imagen?
- Generalmente siempre estuvo el contraste del actor popular o el prestigioso a lo largo de la historia, de la vida. En una época, los actores que hacían televisión no tenían el prestigio que tenían los actores que hacían cine o los que hacían teatro, y a veces la televisión convocaba a actrices o actores de cine y no querían porque era un género menor. Siempre estuvo esta bipolaridad entre el prestigio y la popularidad, y el sueño de cualquier artista es lograr ambas cosas.
La popularidad no tiene por qué estar reñido con la calidad. Se puede hacer cosas populares y de calidad también. A mí siempre me pasó esto de gozar de una enorme popularidad, pero no era convocado por los directores con los que yo tenía ganas de trabajar. De a poquito, comunicándolo, fui torciendo un poco la inercia que los productores querían de mí, para intentar transitar géneros nuevos, y me empezaron a llamar nuevos directores. De pronto los productores veían que podía hacer cosas diferentes y que también eran éxitos.
Que la gente te elija para ir al cine a ver tus trabajos te genera...
- Responsabilidad, sobre todo. No siempre pasa lo que ocurrió con Homo Argentum, que fue una eclosión tan grande de taquilla. Viste que a raíz del advenimiento de las plataformas empezó a mermar la gente que concurre a los cines.
"Sería bueno que el INCAA pueda conservar su autonomía financiera"
También es un hecho que al Estado no le importa fomentar el cine nacional y este momento es particularmente malo. ¿Cuál es tu mirada sobre la crisis que golpea a la industria?
- Bueno, espero que encontremos la manera de que se pueda seguir rodando y de que pueda haber una política de fomento. Hay un espejo que es España que tiene ciertas exenciones impositivas filmando en muchos lugares, como Bilbao o Islas Canarias, donde se filmó Playa de lobos. Sería bueno que en Argentina se lograra facilitar la manera para que podamos tener una autonomía financiera, que el INCAA la pueda conservar. Gracias a Dios se postergó para el 2028 esta decisión.
Mi deseo es que el mecanismo vuelva a funcionar y que pueda generar de nuevo rodajes y actividad para actrices, actores y técnicos y que el trabajo no sea solamente continuidades de series que anduvieron medianamente bien, porque siempre trabaja el mismo equipo. Ojalá que este panorama se empiece a ampliar.
