Con la llegada de marzo y el final del verano en el hemisferio sur, muchos especialistas en jardinería recomiendan realizar algunas tareas clave en el jardín. Una de las más importantes es la poda de determinadas plantas y arbustos, una práctica que ayuda a eliminar partes dañadas, estimular nuevos brotes y preparar las especies para los meses más fríos del año.
Durante el otoño temprano, el clima todavía conserva parte del calor acumulado del verano, lo que permite que las plantas se recuperen de los cortes antes de la llegada del invierno. Por eso, esta época resulta ideal para realizar podas de mantenimiento y limpieza.
Las plantas que hay que podar durante el mes de marzo
Lavanda
La lavanda es una de las plantas que más se beneficia de una poda otoñal. Los expertos recomiendan retirar las flores secas y recortar parte del follaje para evitar que el arbusto se vuelva leñoso y desordenado. Esto favorece una planta más compacta y una floración más abundante en la siguiente temporada.
Rosales
Los rosales también pueden podarse al finalizar el verano o durante el otoño temprano. En estos casos se aconseja eliminar ramas secas, débiles o cruzadas para mejorar la circulación de aire y fortalecer la estructura de la planta antes de la próxima floración.
Hortensias
Las hortensias requieren una poda suave una vez que termina su floración. Generalmente se retiran las flores marchitas y las ramas más viejas desde la base para permitir que la planta renueve su crecimiento.
Plantas perennes de flor
Otras plantas ornamentales que suelen podarse en esta época son varias especies perennes que florecen en verano, como flox, aster o coreopsis. La recomendación es cortar cerca del suelo los tallos que ya terminaron su ciclo para que vuelvan a brotar en primavera.
Poda de limpieza general
Más allá de las especies puntuales, marzo también es un buen momento para realizar una poda de mantenimiento en todo el jardín. Esto incluye retirar ramas secas, hojas enfermas o partes dañadas por plagas para evitar que los problemas se propaguen durante el invierno.
Realizar estas tareas a tiempo no solo mejora el aspecto del jardín, sino que también fortalece las plantas y las prepara para atravesar el invierno en mejores condiciones, favoreciendo un crecimiento más saludable cuando llegue la primavera.
