Las encontraron en Marte y no saben qué son: miles de "escamas de dragón" que desconciertan a la NASA

30 de abril, 2026 | 19.31

El rover Curiosity de la NASA se topó con algo inesperado en las laderas del Monte Sharp, dentro del cráter Gale, en Marte. Miles de rocas cubiertas por un patrón poligonal que, a primera vista, recuerda las escamas de un cocodrilo o, como lo bautizaron en redes sociales, las de un dragón. Las imágenes fueron captadas el 13 de abril de 2026, durante el sol 4865 de la misión, y rápidamente llamaron la atención tanto de internautas como de la comunidad científica.

Lo que sorprendió no fue el tipo de formación en sí —ya se habían detectado patrones poligonales antes en Marte—, sino la extensión inusual del fenómeno. Abigail Fraeman, científica adjunta del proyecto en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, fue una de las primeras en describir el hallazgo. Según explicó, ya se conocían rocas con este tipo de texturas, pero nunca se habían visto de forma tan abundante, extendiéndose por metros y metros sobre la superficie.

¿Qué son estas formaciones?

Los científicos las describen como "polígonos en forma de panal". Se trata de miles de figuras geométricas que se entrecruzan sobre las rocas y que, vistas desde arriba, parecen un mosaico natural. Las primeras imágenes en color fueron procesadas por Kevin M. Gill, ingeniero de software del JPL especializado en procesamiento de imágenes, y publicadas pocos días después de la captura.

En la Tierra, este tipo de patrones aparece cuando el suelo atraviesa ciclos repetidos de humedad y sequedad. La superficie se expande y se contrae, y con el tiempo se fractura en formas geométricas. Un efecto similar ocurre en terrenos congelados, donde los cambios de temperatura generan grietas parecidas.

En Marte, sin embargo, estas formaciones son mucho menos frecuentes. El planeta perdió su agua líquida superficial hace miles de millones de años, por lo que cada hallazgo de este tipo se convierte en una pista valiosa sobre el pasado del planeta rojo.

La conexión con otro hallazgo clave

El patrón descubierto cerca del cráter Antofagasta —bautizado así en honor a la región chilena del desierto de Atacama, considerada el lugar más similar a Marte en la Tierra— recuerda a otro sitio marciano llamado Pontours, estudiado en 2023.

En Pontours, los científicos encontraron hexágonos regulares bien preservados. La clave de ese descubrimiento fue que esas figuras no parecían haberse formado por un solo episodio de barro que se secó. Cuando el barro se seca una única vez, suele generar grietas con intersecciones en forma de T. Pero cuando pasa por múltiples ciclos de humedad y sequedad, las grietas maduran y forman intersecciones en Y, que eventualmente se conectan y crean figuras hexagonales, como un panal fosilizado.

Esto sugiere que en el Marte antiguo pudo haber estaciones o ciclos climáticos repetidos, con variaciones de humedad cuyas huellas quedaron preservadas en la roca al solidificarse.

Diferencias que abren más preguntas

Sin embargo, Antofagasta no es exactamente igual a Pontours. Los patrones parecen más extensos y presentan crestas elevadas. Una posible explicación es que, con el paso del tiempo, ciertas grietas se rellenaron con minerales más resistentes que el material circundante. Al erosionarse la superficie, esas zonas endurecidas quedaron en relieve, dibujando las formas que hoy observa el Curiosity.

Todavía no se sabe si la composición mineral de las rocas de Antofagasta se parece a la de Pontours. En aquel sitio, los análisis revelaron una alta concentración de sales minerales, lo que sugiere que las formaciones podrían haberse originado a partir de salmueras que, al evaporarse, dejaron depósitos sólidos.

Un cráter que puede guardar secretos de vida

El cráter Antofagasta tiene aproximadamente 10 metros de diámetro y los científicos lo consideran geológicamente joven, con menos de 50 millones de años. Pero lo que más interesa a los investigadores es que el impacto que lo formó expuso material que estaba enterrado, funcionando como una especie de taladro natural. Esto permite al Curiosity analizar las paredes y las eyecciones del cráter en busca de compuestos orgánicos, ingredientes fundamentales asociados a la química de la vida.

El equipo de la NASA continúa recopilando imágenes y datos químicos para distinguir entre las diferentes hipótesis sobre cómo se formaron estas texturas. Se espera que en los próximos días lleguen nuevas imágenes de alta resolución, una vez que el Curiosity se sitúe en el borde del cráter. Será la primera vez que la humanidad pueda observar el interior de Antofagasta desde el nivel del suelo marciano.