El Feng Shui, la filosofía oriental que busca armonizar los espacios y mejorar el flujo energético del hogar, propone pequeños rituales cotidianos para equilibrar el ambiente. Uno de los más populares es colocar un vaso con agua y sal como símbolo de limpieza energética, abundancia y renovación emocional.
Según esta práctica milenaria, el agua representa el movimiento y la fluidez de la energía, mientras que la sal actúa como un elemento purificador que ayuda a absorber las vibraciones negativas acumuladas en el entorno. Por eso, su ubicación dentro de la casa no es un detalle menor y puede variar según la intención de quien lo utilice.
Dónde colocar el vaso con agua para potenciar sus beneficios
- Los especialistas en Feng Shui suelen recomendar varios puntos estratégicos del hogar:
- La entrada principal: se considera un lugar clave para filtrar energías antes de que ingresen a la casa.
- La esquina de la riqueza: ubicada generalmente al fondo a la izquierda al entrar, asociada con la prosperidad económica y la estabilidad.
- La cocina o espacios vinculados al alimento: representan la abundancia diaria y el bienestar familiar.
- El dormitorio o la habitación principal: para equilibrar la energía emocional y personal.
- El escritorio o área de trabajo: con la intención de favorecer oportunidades y claridad mental.
Además, se aconseja colocar el recipiente en lugares visibles, ventilados y ordenados, evitando zonas cerradas o con poca circulación de aire, como armarios o baños.
Cómo usarlo y qué tener en cuenta
Para quienes siguen esta tradición, el vaso debe ser de vidrio transparente y mantenerse limpio. También es habitual renovarlo periódicamente, ya que se considera que el contenido absorbe las energías del ambiente y pierde efectividad con el tiempo.
Más allá de las creencias espirituales, muchos especialistas destacan que estos rituales funcionan como recordatorios simbólicos para mantener el orden, la limpieza y la intención positiva dentro del hogar, aspectos centrales en la filosofía del Feng Shui.
