Generar buenas vibras a principio de año es clave para encarar los meses siguientes con una energía positiva y renovada; el inicio de un nuevo ciclo suele estar cargado de intenciones, deseos y propósitos, por lo que crear un entorno armónico ayuda a potenciar esas metas. Desde distintas corrientes, como el Feng Shui, se sostiene que la energía que nos rodea influye directamente en nuestro bienestar emocional, mental y físico, y que pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia.
El Feng Shui, una filosofía milenaria de origen chino, propone ordenar y equilibrar los espacios para favorecer la circulación de la energía vital, conocida como chi. Entre sus premisas principales se destacan la importancia de mantener la casa limpia y ordenada, deshacerse de objetos rotos o que ya no se usan y permitir que la luz y el aire fluyan libremente. Colores, plantas, aromas y elementos naturales también juegan un rol fundamental para atraer buenas vibras, especialmente al comenzar el año, cuando se busca dejar atrás lo viejo y abrirle la puerta a nuevas oportunidades.
Además, el Feng Shui invita a prestar atención a la intención con la que se habitan los espacios. No se trata solo de decorar o acomodar objetos, sino de hacerlo de manera consciente, conectando cada acción con los deseos que se quieren manifestar durante el año. Incorporar rituales simples, como ventilar la casa, encender una vela, usar sahumerios o colocar símbolos que representen bienestar, abundancia o calma, ayuda a reforzar una energía positiva.
Consejos del feng shui para tener buenas energías
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Orden y limpieza: Mantener los ambientes ordenados y libres de objetos acumulados permite que la energía fluya mejor, evitando bloqueos que pueden generar cansancio o malestar.
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Entrada despejada: La puerta de ingreso es clave en el feng shui, ya que es por donde entra la energía. Debe estar limpia, bien iluminada y sin obstáculos para favorecer nuevas oportunidades.
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Iluminación natural: Aprovechar la luz del sol ayuda a renovar las energías del hogar, mejora el ánimo y genera espacios más armónicos y vitales.
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Colores equilibrados: Usar tonos suaves y naturales transmite calma y estabilidad, mientras que los colores intensos pueden incorporarse en detalles para activar la energía sin saturar.
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Plantas vivas: Incorporar plantas naturales aporta energía positiva, purifica el ambiente y conecta el hogar con la naturaleza. Es importante mantenerlas sanas y bien cuidadas.
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Espacios ventilados: Abrir ventanas a diario permite renovar el aire y liberar energías estancadas, favoreciendo un ambiente más liviano y agradable.
