Entre la calma engañosa de Milei y la crisis en el peronismo, Asís cree que Kicillof "puede triunfar"

Entre errores autoinfligidos, alineamiento internacional sin matices y un peronismo que sigue discutiendo liderazgos, el Gobierno atraviesa una calma engañosa. Jorge Asís propone una lectura incómoda: el Presidente se consolida más por las debilidades ajenas que por virtudes propias.

06 de febrero, 2026 | 22.35

A poco más de un año y medio antes de las elecciones presidenciales de 2027, el escritor y analista político Jorge Asís hizo un balance sobre el momento político que atraviesa actualmente el gobierno de Javier Milei. Consideró que el titular de la Casa Rosada atraviesa el verano sin cuestionamientos graves, más allá de algunos "balazos frecuentes en el pie", mientras que en paralelo se refirió al estado actual del peronismo, al que describió como "obstinado en discutir su conducción"

El diagnóstico de Asís está publicado en su página oficial, con su pseudónimo de Oberdán Rocamora, el que usualmente usa para firmar sus artículos en la página. Con su clásico juego de metáforas para referirse a los actores políticos, calificó al presidente Milei como "el Panelista de Intratables" que ejerce hoy como "titular unánime del Gobierno de Consultores", al que también definió como el "Fenómeno Solitario".

Para el escritor, el gobierno transita los meses del verano 2026 sin cuestionamientos graves, más allá del escándalo en el INDEC de principios de esta semana, cuando ante la decisión de cambiar el medidor inflacionario renunció el titular del organismo, Marco Lavagna.

Milei, según el análisis de Jorge Asís, logró convertirse "en el propietario exclusivo de una derecha altiva, hegemónica y sin matices". Destacó que logró absorber dirigentes provenientes tanto del PRO como del peronismo, desplazando incluso a Mauricio Macri, convertido en una víctima más del nuevo orden libertario.

En esa línea, admitió que si bien el mileísmo tiene dominada la política nacional, aún encuentra resistencia en la derecha clarical, ligada al "voto seguridad" y a la figura de Victoria Villarruel. La vicepresidenta, con legitimidad constitucional y discurso propio, según Asís aparece como "un factor de poder real" ante cualquier escenario de crisis. Villarruel no es solo una figura incómoda, agrega, sino que "es el obstáculo central para quienes fantasean con salidas parlamentarias o ensamblajes de recambio".

El peronismo: entre la crisis de conducción y el deseo de retener la Provincia

"El ensayo de alternativa real al monólogo del Fenómeno Solitario es, otra vez, el peronismo. Durante el síndrome del tercer año par se obstina en discutir el liderazgo", destaca Asís.

A su vez, en sus definiciones sobre el peronismo lo observa "atrapado -otra vez- en la discusión de liderazgos", atravesado por causas judiciales abiertas, desgaste simbólico y "la desdicha acaso involuntaria del kirchnerismo" que, da a entender, sigue condicionando cualquier reconfiguración.

El periodista político resume a la presidenta del Partido Justicialista (PJ), Cristina Fernández de Kirchner, como "amargada" y atravesada por "las dificultades militantes que mantienen el aroma ajado del kirchnerismo", que son "consecuencia previsible de los deplorables manejos con la problemática sutil de la Justicia".

"Alcanzaron la magnitud de la patología", agregó Asís. En cuanto al kirchnerismo en general, lo describió encerrado en "los tropiezos" del "retraso de las causas judiciales espantosamente abiertas como los 'cuadernos'".

Axel, Máximo y la interna bonaerense

En la "Provincia del Pecado", como el autor se refiere generalmente a la provincia de Buenos Aires, conviven Axel Kicillof y Máximo Kirchner, titulares de "dos estilos, dos proyectos y una tensión constante por el control político", aseguró. "Axel gobierna, pero Buenos Aires es también su límite histórico: ningún gobernador logró saltar desde La Plata hasta la quinta de Olivos", agregó.

Aunque reconoce las probables limitaciones del gobernador Kicillof para llegar a la presidencia, Asís destacó que es un "transparente" que no construye poder "desde la lógica de las cajas" sino que intenta tender alianzas con los intendentes, o "mini gobernadores", como los llama.

Eso, para el escritor, le sirvió a Kicillof para construir unidad frente al avance territorial de La Cámpora, la cual no cuenta con el apoyo de la mayoría de los jefes comunales. Y le abre una oportunidad a diferencia de Antonio Cafiero y Eduardo Duhalde, los anteriores gobernadores que fracasaron en sus intentos por llegar a la Rosada: si Kicillof conserva el apoyo de los mandatarios comunales, puede ordenar a la tropa propia y ganar.