Mientras el radicalismo nacional intenta digerir el impacto de la gestión libertaria entre fugas y alianzas híbridas, la UCR de la Ciudad de Buenos Aires se encamina a una renovación de autoridades que ratifica su perfil opositor y cohesión interna. En un escenario donde el partido a nivel país oscila entre la colaboración y el rechazo, el distrito porteño logra sostener un esquema de unidad que le permite fijar una postura crítica frente a la Casa Rosada, desmarcándose de los sectores del radicalismo que hoy funcionan como apéndices del oficialismo.
En un contexto dificultoso para las fuerzas tradicionales, la UCR atraviesa diferencias internas difíciles de ocultar. El mapa radical hoy muestra un abanico que va desde dirigentes que saltaron a las filas libertarias hasta bloques divididos entre dialoguistas y opositores frontales. Esta realidad se cristalizó en el turno electoral de 2025, donde el partido compitió contra La Libertad Avanza en algunos distritos y cerró alianzas en otros.
Dicha dispersión dificultó la tarea unificadora de la conducción nacional, que hasta diciembre encabezó Martín Lousteau. El actual diputado quedó en soledad en gran parte de las batallas legislativas, viendo cómo las posiciones oficiales del partido se convertían en expresiones declarativas sin correlato en las votaciones.
Desde diciembre, Leonel Chiarella lidera un proceso de ordenamiento con la mira en 2027, aunque con una postura cautelosa que hasta ahora solo se endureció para rechazar el polémico Capítulo 11 del Presupuesto 2026, que pretendía derogar leyes clave de financiamiento educativo y discapacidad. El saldo fue relativamente positivo. Del bloque radical en Diputados –cercano a la Casa Rosada– la mitad acompañó al gobierno y la otra mitad optó por abstenerse o rechazar el apartado. En el bloque de Provincias Unidas, el rechazo fue mucho más marcado.
A contramano del caos nacional, en la Ciudad de Buenos Aires reina una unidad que hoy es una rareza. Desde hace años, en la Capital funciona un acuerdo sólido entre los sectores de Daniel Angelici y Emiliano Yacobitti, que permite una convivencia estratégica y la alternancia en la conducción del distrito.
Este lunes se formalizarán las listas de unidad para renovar autoridades en las 15 comunas y el Comité Capital. Según el acuerdo de rotación, el mandato de Martín Ocampo (Procurador General de la CABA, parte del riñón de Angelici) llegará a su fin para abrir paso a un nuevo presidente proveniente del sector de Yacobitti. En la misma línea, la conducción de la Juventud Radical porteña pasará de las manos de Evolución al angelicismo.
Aunque el Comité convocó formalmente a elecciones para el 1 de marzo —coincidiendo con la apertura de sesiones ordinarias y el discurso de Javier Milei—, el acto democrático interno quedará sellado de antemano con la presentación de listas únicas este lunes 9 de febrero. El 16 de marzo será el plenario constitutivo para la designación formal de las nuevas autoridades.
Más allá de la rosca orgánica, la UCR porteña consolidó un perfil crítico frente a las iniciativas libertarias. En su haber reciente se destaca el fuerte rechazo a la intervención del INDEC, bajo la premisa de que “sin estadísticas confiables no hay diagnósticos reales ni buenas decisiones”. Asimismo, el radicalismo capitalino fue un actor central en el rechazo al artículo 30 del Presupuesto que buscaba derogar la ley de financiamiento educativo y se mantuvo firme en el apoyo a leyes sensibles como la emergencia en discapacidad.
