Cada 14 de julio el calendario gastronómico rinde homenaje a un ícono de la cultura culinaria estadounidense: el Mac and Cheese. Esta deliciosa combinación de fideos cortos y cremosa salsa de quesos se ha consolidado como el máximo sinónimo del "comfort food" a nivel global. En Buenos Aires, la tendencia crece y varios establecimientos locales rinden culto a esta reconfortante receta clásica con sus propias e irresistibles versiones que conquistan a los exigentes paladares porteños.
Cuatro restaurantes para saborear esta delicia norteamericana
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TACU Resto & Bowling: ubicado en General Arias 710, en San Fernando, este multiespacio que une juegos y gastronomía ofrece una versión muy buena de los macarrones con queso. Su plato destaca por una salsa elaborada con quesos gruyere, gouda, queso azul y reggianito, fundidos exquisitamente con vino blanco dulce, crema de leche, ajo y verdeo, coronado con nuez moscada. Es la propuesta ideal para disfrutar entre líneas de bowling, hamburguesas y opciones gourmet en familia o con amigos.
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Chill Garden: ubicado en una hermosa casona histórica de Caballito, en Pujol 935, celebra el Día Mundial del Mac & Cheese con una promoción especial para disfrutar su plato insignia por un precio de $9999. Bajo la atenta dirección del consagrado chef Tupac Guantay, el plato combina una suprema de pollo crocante rebozada en panko y cereales, salsa BBQ y abundantes macarrones. La receta, inspirada por el hijo de un socio, hoy corona una gran propuesta de cocina de estación.
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Hell’s Pizza: la marca referente de la pizza neoyorquina lleva este clásico del "comfort food" a otro nivel con una receta de marcada intensidad. Utilizan fideos estilo codito, integrados con una salsa cremosa de quesos cheddar, mozzarella y azul, condimentada con mostaza de Dijon y nuez moscada. El toque maestro final lo aporta su abundante y deliciosa capa superior de mozzarella y parmesano gratinados al horno. Se sirve acompañado con crujientes tostadas de pan casero.
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Ribs al Río: en los locales de esta destacada smokehouse, los macarrones con queso son una pieza fundamental que equilibra la potencia del ahumado texano. Servido con pasta corta y una salsa de quesos muy cremosa, se puede pedir de forma individual, como el acompañamiento perfecto para su gran milanesa ahumada, o como alternativa del menú infantil. Una propuesta reconfortante que demuestra la versatilidad de la cocina estadounidense frente al río
