El Gobierno británico anunció el miércoles que tiene previsto estudiar la posibilidad de exigir el etiquetado de los contenidos generados por inteligencia artificial (IA) para proteger a los consumidores de la desinformación y los ultrafalsos, al tiempo que esbozaba otras áreas prioritarias para hacer frente a este desafío global en evolución.
La ministra de Tecnología, Liz Kendall, destacó la necesidad de encontrar el equilibrio adecuado entre proteger las industrias creativas y permitir que el sector de la IA innove, y afirmó en un comunicado que el Gobierno se tomará su tiempo para "hacerlo bien".
La siguiente fase del trabajo del Gobierno en materia de derechos de autor e IA también analizará los perjuicios que plantean las réplicas digitales sin consentimiento, las formas en que los creadores pueden controlar su obra en línea y el apoyo a las organizaciones creativas independientes, señaló.
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Los reguladores de todo el mundo se enfrentan a retos legales y éticos planteados por los chatbots de IA —cuya accesibilidad al público general se ha disparado en los últimos años— que generan nuevos contenidos tras haberse cargado en ellos obras de arte populares.
En 2024, Reino Unido —que el primer ministro, Keir Starmer, quiere convertir en una superpotencia de la IA— propuso flexibilizar las normas de derechos de autor para permitir a los desarrolladores entrenar modelos con material al que se haya accedido legalmente, sin que ello suponga una renuncia a los derechos de los creadores.
El miércoles, Kendall dijo que, tras haber mantenido un amplio diálogo con creativos, empresas de IA, organismos del sector, sindicatos, académicos y usuarios de IA, el Gobierno ha llegado a la conclusión de que "ya no tiene una opción preferida".
"Ayudaremos a los creativos a controlar cómo se utiliza su trabajo. Esto es fundamental para nuestro objetivo de que los creativos —incluidas las organizaciones creativas independientes y más pequeñas— reciban una remuneración justa", dijo.
Reiteró el compromiso del Gobierno con la IA, señalando que el sector crecía 23 veces más rápido que el resto de la economía británica, sede de la tercera industria de IA más grande del mundo después de Estados Unidos y China.
Con información de Reuters
