Los resultados fueron publicados en la revista científica ACS Omega. Las baterías de litio dominan actualmente el mercado de almacenamiento energético, pero presentan riesgos de sobrecalentamiento, incendios y un impacto ambiental significativo. En contraste, la nueva batería desarrollada por el equipo estadounidense utiliza zinc y agua, lo que reduce los riesgos y facilita el reciclaje y manejo de materiales.
Cuál es la innovación clave: el hidrogel de Kevlar
El verdadero avance no está solo en usar zinc: está en cómo se organiza todo el sistema por dentro. La clave está en un electrolito a base de hidrogel compuesto por alcohol polivinílico y nanofibras derivadas de Kevlar —el mismo material que se utiliza en chalecos antibalas—, que forma una red flexible y resistente capaz de retener el electrolito y bloquear físicamente la formación de dendritas de zinc.
Las dendritas son el problema central que limitaba a las baterías de zinc. Son pequeñas estructuras metálicas que se forman durante la carga y pueden causar cortocircuitos internos, llevando la batería al fallo. El hidrogel actúa como una barrera física que las impide crecer, resolviendo uno de los obstáculos históricos de esta tecnología.
Cómo simplifica la fabricación
Acá está el segundo gran avance: el proceso de fabricación es radicalmente más simple. A diferencia de las baterías tradicionales, que requieren mezclas de polvos, solventes peligrosos y múltiples etapas de secado, el método desarrollado elimina por completo estos pasos. El proceso, realizado íntegramente en agua, reduce la necesidad de equipamiento especializado y simplifica la supervisión en las líneas de producción.
El profesor Petru Andrei, líder del proyecto, explicó la ventaja práctica: "Nuestro proceso es completamente en base acuosa y no requiere mezcla ni secado de materiales. Puede integrarse naturalmente en una línea de producción industrial." Eso significa menores costos y menos margen de error en la fabricación a escala.
Para qué usos está pensada
La batería está pensada para aplicaciones en redes eléctricas, hogares, electrónica flexible y dispositivos médicos portátiles. No está diseñada para competir directamente con el litio en celulares o autos eléctricos, sino para apuntar al almacenamiento de energía a gran escala, donde la seguridad y el costo de los materiales pesan mucho más que la densidad energética. El zinc es significativamente más abundante y accesible que el litio, lo que da a esta tecnología una ventaja estructural para producción masiva.
