El Tren Sarmiento se prepara para una transformación que afectará a decenas de miles de usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires. El Gobierno confirmó que la línea dejará de operar en la estación Once de forma temporaria para permitir una obra integral de renovación de vías e infraestructura en el tramo Once-Caballito, uno de los más transitados del sistema ferroviario nacional.
El proyecto se enmarca en la licitación pública 12/2026 e implica trabajos en aproximadamente 7,5 kilómetros de vías. Las tareas previstas son concretas: reemplazo de durmientes de madera por materiales sintéticos, instalación de seis nuevos paragolpes en la terminal de Once, mantenimiento de alcantarillas, adecuación de aparatos de vía y construcción de tres puentes de refuerzo sobre un antiguo túnel peatonal clausurado bajo la calle Ecuador. Se trata de una deuda de infraestructura acumulada durante años en una de las líneas más utilizadas del país.
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Cuándo empieza y cuánto dura
Las restricciones no son inmediatas. La apertura de ofertas de la licitación está programada para el 20 de julio de 2026. Tras los plazos administrativos de adjudicación y contratación, las obras arrancarían a fines de 2026 o comienzos de 2027.
El plazo total de ejecución contemplado en los pliegos técnicos es de hasta 540 días. El período en que Once permanecerá cerrada y Caballito operará como cabecera provisoria se estima en un mínimo de seis meses.
Qué cambia para los pasajeros
El impacto es directo para quienes usan el Sarmiento para llegar al centro porteño. Los usuarios que habitualmente combinan con la Línea A de subte u otros colectivos en Once deberán hacer trasbordos adicionales desde Caballito, lo que implica más tiempo de viaje y mayor gasto diario en transporte.
Las autoridades ferroviarias todavía no definieron si habrá servicios limitados o esquemas alternativos durante la obra. Esa información es clave para los miles de trabajadores y estudiantes que dependen de la línea todos los días.
Por el momento, el cronograma indica que hay tiempo para prepararse: las restricciones no arrancan antes de fin de año. Pero la confirmación del proyecto enciende las alarmas para una línea que conecta el oeste del conurbano con el corazón de la Ciudad de Buenos Aires.
