El American College of Cardiology (ACC), la American Heart Association y otras nueve asociaciones médicas de Estados Unidos publicaron una guía actualizada para el tratamiento de la dislipidemia. Se trata de los niveles anormales de uno o más tipos de lípidos o lipoproteínas en la sangre, entre los que se encuentran el colesterol y los triglicéridos.
Los niveles altos de colesterol aumentan el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular (ACV). En el caso de Argentina, cerca del 40% de los adultos tiene colesterol total elevado, lo que equivale a un cuarto de la población. Según datos de un estudio realizado por especialistas del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y publicado en septiembre de 2025.
La nueva guía consolida recomendaciones basadas en evidencias para el manejo de las dislipidemias. Su objetivo es reducir el riesgo de que las personas desarrollen una enfermedad cardiovascular aterosclerótica (atherosclerotic cardiovascular Disease, ASCVD), que es causada por la acumulación de depósitos de grasa en las arterias y es la principal causa de muerte en el mundo.
El documento fue publicado conjuntamente en JACC, una revista del American College of Cardiology, y Circulation, una publicación de la American Heart Association. Allí se indican las distintas categorías de riesgo y, en base a esos porcentajes, se asignan los nuevos valores que los pacientes deberían conservar, siempre supervisados por un médico.
Cómo se mide el colesterol
La guía adoptó un enfoque principal en la intervención temprana a través de cambios saludables en el estilo de vida, que contemplan mantener un peso saludable, realizar actividad física de manera regular, evitar el tabaco, dormir bien y tomar medicamentos para reducir el colesterol cuando lo recomiende un médico. “El 80% o más de las enfermedades cardiovasculares se puede prevenir y el colesterol de las LDL elevado, llamado colesterol 'malo', es una parte importante de ese riesgo”, señaló Roger Blumenthal, presidente del comité de redacción de la guía, director del Johns Hopkins Ciccarone Center for the Prevention of Heart Disease.
“Si bien queremos intentar optimizar los hábitos de vida saludables como primer paso para reducir el colesterol, nos damos cuenta de que si los niveles de lípidos no están dentro del intervalo deseable después de un período de optimización del estilo de vida, deberíamos considerar agregar medicamentos para reducir los lípidos antes de lo que considerábamos hace 10 años. Y un colesterol de las LDL más bajo durante más tiempo, al igual que una presión arterial más baja durante más tiempo, ofrece una protección mucho mayor contra el futuro de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares”, explicó Blumenthal.
Una de las novedades al medir el colesterol es la utilización de una calculadora de riesgo de enfermedad cardiovascular más moderna -Predicting Risk of Cardiovascular Disease EVENTs (PREVENT)-. En la terapia de reducción de lípidos, se incluyen las estatinas y otros tratamientos más nuevos.
“Con esta nueva herramienta de evaluación, podemos calcular mejor el riesgo cardiovascular utilizando información de salud ya obtenida durante un examen físico anual (colesterol, lecturas de presión arterial y otra información personal, como la edad y los hábitos de salud) y luego personalizar aún más la puntuación de riesgo al observar los 'potenciadores del riesgo', que pueden ayudar a guiar la necesidad de una terapia para reducir los lípidos”, agregó Blumenthal.
Cómo son las categorías de riesgo de colesterol actualizadas
Las nuevas categorías actualizadas de las ecuaciones PREVENT-ASCVD clasifican el riesgo de ASCVD a 10 años como bajo (menor al 3%), límite (entre el 3% y el 4%), intermedio (entre el 5% y el 9%) y alto (10% o más). "Estas categorías de riesgo guían las decisiones de tratamiento, incluso si iniciar o no una terapia con estatinas y la intensidad recomendada de la terapia para reducir los lípidos”, indicó el presidente del comité de redacción de la guía.
Entre los factores de riesgo se encuentran:
- antecedentes familiares de enfermedades cardíacas;
- enfermedades inflamatorias crónicas (como lupus o artritis reumatoide);
- afecciones cardiometabólicas, como sobrepeso/obesidad, diabetes o enfermedad renal crónica;
- ascendencia de mayor riesgo (sur de Asia o filipina u otros grupos ancestrales con un mayor riesgo de desarrollar aterosclerosis);
- Y marcadores de riesgo reproductivo, incluida la menopausia precoz, la preeclampsia y la diabetes gestacional.
Se pueden usar marcadores adicionales, como la lipoproteína(a) [Lp(a)], la apolipoproteína B (apoB), la proteína C reactiva de alta sensibilidad (hsCRP) y los triglicéridos elevados, para refinar el riesgo de un individuo de tener ASCVD.
Además, la nueva guía recomienda tener en cuenta pruebas adicionales, siempre y cuando sean para mejorar la evaluación del riesgo cardiovascular y evaluar si es necesario intensificar la reducción del colesterol de las LDL y el manejo de otros factores de riesgo.
