Parece un palacio italiano, pero es un café escondido de la ciudad de Buenos Aires: la joya dentro de una mansión

El edificio, ícono arquitectónico de la Ciudad, recuperó gran parte de su esplendor original. Aunque la reapertura comercial aún no tiene fecha, ofrece visitas guiadas gratuitas (con inscripción previa) por sus salones restaurados, donde se repasa su historia y el proceso de puesta en valor.

03 de junio, 2026 | 17.09

En el corazón de Buenos Aires, frente al Congreso Nacional, hay un edificio que detiene las miradas. Su fachada de estilo italianizante, su torre que imita a la de San Martín de Tours y sus vitrales cuentan una historia de más de cien años. Se trata de la Confitería del Molino, un lugar que durante décadas fue punto de encuentro de políticos, escritores y artistas, y que hoy, después de más de dos décadas de abandono, vuelve a mostrarse en todo su esplendor.

La restauración comenzó hace varios años y ya recuperó gran parte de la estructura original. Las cúpulas, los pisos de mosaico, las molduras y los vitrales fueron meticulosamente reparados. Sin embargo, la reapertura comercial aún no se concretó. Quienes quieran pisar sus salones tendrán que hacerlo a través de la “Experiencia Molino” , un recorrido guiado que ofrece el edificio de manera gratuita.

Una máquina del tiempo con cupos limitados

Las visitas están a cargo de especialistas en patrimonio que relatan los momentos más relevantes de la confitería: su inauguración en 1916, su época de oro durante las décadas del ’20 y ’30, su declive y el largo período de inactividad que la llevó al borde del colapso estructural. El recorrido permite transitar los sectores ya restaurados y comprender la magnitud del trabajo de puesta en valor.

Como la capacidad es reducida (para preservar el edificio y garantizar el orden), los cupos son limitados. Por eso, la inscripción es individual y obligatoria a través del sitio oficial delmolino.gob.ar. La entrada es gratuita.

Un símbolo que trasciende el café

La Confitería del Molino no es solo un lugar para tomar un café. Su historia está entrelazada con la política argentina (funcionó allí la imprenta del Congreso), con la cultura popular (la cantaba Enrique Santos Discépolo) y con la lucha por la restauración patrimonial (un grupo de vecinos impulsó su recuperación después de décadas de abandono).

Hoy, a paso firme, el edificio se encamina a reabrir sus puertas como espacio gastronómico y cultural. Pero mientras tanto, la “Experiencia Molino” es la oportunidad única para conocer por dentro esta joya arquitectónica que parece sacada de una postal italiana.