Lejos de ser un café cualquiera, la Esquina Homero Manzi se convirtió en un bar notable de la Ciudad de Buenos Aires. Ubicado en la tradicional esquina de San Juan y Boedo, el histórico bar comenzó a funcionar cuando el mundo atravesaba la Primera Guerra Mundial y, con el paso de las décadas, se convirtió en un verdadero santuario del tango porteño.
Visitarlo es hacer un viaje en el tiempo. Con su fachada original, en este clásico café notable se puede disfrutar de shows de tango y lo mejor de la gastronomía porteña. Sin embargo, pocos saben que entre esas mesas nació una de las canciones más importantes de la música popular argentina: "Sur", escrita por Homero Manzi en 1948 y musicalizada poco después por Aníbal Troilo.
La historia de la Esquina Homero Manzi
Algunas versiones sostienen que el bar ya funcionaba en 1914, cuando comenzaba la Primera Guerra Mundial, aunque por aquel entonces se llamaba "El Aeroplano".
En 1937 pasó a manos de dos socios japoneses, la familia Asato, quienes lo rebautizaron "Nippon". Era la época en la que los clientes se reunían alrededor del mostrador de estaño para tomar una ginebra mientras sonaban los tangos reproducidos por enormes fonógrafos.
En 1948 los propietarios japoneses dejaron el negocio y los nuevos dueños eligieron un nuevo nombre, "Canadian". Fue precisamente en esa etapa cuando Homero Manzi encontró inspiración en una de sus mesas para escribir la letra de "Sur", uno de los tangos más célebres de la historia argentina.
Años más tarde, en 1953, el café quedó en manos de Eugenio García y, finalmente, en 1981 adoptó el nombre con el que se lo conoce hasta la actualidad, "Esquina Homero Manzi".
Durante décadas fue el punto de encuentro de figuras fundamentales del tango y la cultura argentina. Por sus mesas pasaron Osvaldo Pugliese, Cátulo Castillo, Sebastián Piana, Julián Centeya, José María Contursi, Roberto Rufino, Argentino Ledesma, Carmen Duval, Enrique Maciel, Isidoro Blaisten y muchos otros artistas que hicieron del lugar una verdadera peña informal.
Sin embargo, su historia también tuvo momentos difíciles. El 6 de marzo de 1999 el café cerró sus puertas y el barrio de Boedo creyó haber perdido uno de sus emblemas. Pero en el 2001, el local reabrió completamente renovado, aunque respetando el espíritu tanguero que lo había convertido en una referencia de la Ciudad. De esta manera, hasta el día de hoy, además de funcionar como cafetería y restaurante, la Esquina Homero Manzi ofrece shows de tango casi todas las noches.
